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Hunt Oil Perú: “Queremos seguir invirtiendo en el país y necesitamos un Gobierno con reglas claras”

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“El Perú tiene un gran potencial en hidrocarburos y, a la vez, en energías renovables convencionales y no convencionales, por lo que sigue siendo una opción muy atractiva para la empresa”, dijo Martin Grisolle, vicepresidente y gerente general.

Martin Grisolle, vicepresidente y gerente general de Hunt Oil Company Perú.

Hunt Oil llegó en el 2000 al Perú con la firma del contrato de Licencia del Lote 88 (Camisea). Los más de veinte años que han estado en el Perú les ha permitido conocer a fondo el sector de hidrocarburos peruano. De hecho, la última aventura de exploración de Hunt Oil en el Perú fue en el 2015, en el Lote 76, pero esta concluyó sin éxito. “Fue un proceso largo en el que se invirtieron más de US$ 200 millones”, recuerda a Desde Adentro Martin Grisolle, vicepresidente y gerente general de Hunt Oil Company Perú. Una vez terminado el proceso de abandono formal del lote, se devolvió al Estado en el 2017. Dos años después, la crisis sanitaria de la COVID-19 complicó aún más el panorama. Actualmente, tienen el 25.2% del Consorcio Camisea, que incluyen dos contratos de licencia con Perúpetro para los Lotes 88 y 56, conocidos como “los campos de Camisea”.

¿Cómo describiría el panorama actual del sector hidrocarburos en el Perú?
Bastante complejo y diría que hasta olvidado. Si uno viera un contrato de licencia podría decir que, en el papel, son bastante atractivos; podría ver a un país con reglas y procesos claros. Pero, en la práctica, todo eso termina en temas engorrosos. La famosa tramitología impide que los proyectos avancen. Por ejemplo, nosotros firmamos el contrato de licencia para la exploración del Lote 76 en el 2006. Recién en el 2015, casi diez años después, pudimos perforar el primer pozo exploratorio. Un contrato de licencia contempla siete años de fase exploratoria en la que, normalmente, hay una primera etapa de evaluación y se trabaja el Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Los procesos de EIA en otros países toman de seis meses a un año. En el Perú, como mínimo, toman un año o dos, y en muchos casos recayendo por fuerza mayor por los excesivos procesos. Luego de la aprobación del EIA, viene una siguiente etapa de campaña sísmica para, finalmente, terminar esa ventana de siete años con uno o dos pozos exploratorios. Todos los pasos previos son más teóricos y dan incentivos para seguir avanzando, pero hasta que no haya un pozo, no hay certeza de hallar hidrocarburos. Y si los plazos se alargan por la burocracia, el proceso se hace cada vez más costoso y menos atractivo. Otros operadores han pasado por problemas similares en los últimos años, con tiempos excesivos para poder concluir con los pozos exploratorios. Y si seguimos así, el Perú cada vez es menos atractivo, lamentablemente.

¿Dónde considera que está el problema?
En la falta un Estado promotor, claramente. En los últimos gobiernos, incluyendo este, el sector hidrocarburos no es una prioridad. Perúpetro es el organismo del Estado encargado de promover las futuras inversiones y nuevas licitaciones, pero hace meses que no tiene un presidente, no hay cabeza. Ni hablar de cómo se ha politizado el Ministerio de Energía y Minas. Tampoco hay una política de Estado con metas claras, como en algunos países vecinos, como Colombia, incluso Bolivia, o recientemente Ecuador. Colombia puso como meta hace algunos años llegar al millón de barriles producidos y para ello hicieron muchísimos pozos. En el Perú, si uno analiza realmente los pozos puramente exploratorios son contados con los dedos, y las oportunidades de éxito en este sector son entre el 5% y 10%. Es decir, se puede obtener un descubrimiento cada diez o veinte pozos, pero si estamos haciendo un pozo cada dos o tres años, ¿cuándo vamos a descubrir? En Colombia, por ejemplo, en un momento habían 40 o 50 pozos exploratorios al año o más, logrando descubrimientos importantes e incrementando las reservas y producción para el país.

¿Qué posibilidades ven de seguir invirtiendo dado el panorama actual?
Queremos seguir invirtiendo. Hace más de veinte años estamos en el Perú y confiamos en él. Cuando tomé la gerencia general en el 2016, se hicieron varias revisiones de diferentes zonas del Perú y surgió un interés por algunas zonas de la cuenca Ucayali, que están relativamente cercanas a Camisea, donde existían algunos esfuerzos exploratorios antiguos. En el 2018, le dijimos a Perúpetro que estábamos interesados en esas zonas y firmamos unos convenios de evaluación técnica, que es un paso previo a un contrato de licencia. Estos convenios consistieron en reprocesar información de alrededor de diez campañas sísmicas que se hicieron en una ventana de 30 años y pasarlas a nuevos formatos. Es decir, reprocesar toda esa información con tecnología nueva. Como ir a un almacén y encontrar películas en 8mm, VHS, o en algún otro formato, y pasarlo a un DVD de HD 4K. Estos convenios de evaluación técnica son los que se conocían como los CET 66, 67 y 68, en la cuenca Ucayali. Después de casi dos años, decidimos que nos gustaría pasar a contratos de licencia. A finales del 2019, ejercimos nuestra primera opción y estos tres convenios de evaluación técnica (CET 66, 67 y 68) pasaron a dos áreas que actualmente se conocen como los Lotes 202 y 203. ¿Qué ha pasado hasta la fecha? Previo a iniciar una negociación de un contrato de licencia, el Gobierno tiene que iniciar un proceso de participación ciudadana y un proceso de consulta previa, y recién una vez que esos pasos hayan sido aprobados se puede activar la negociación de un contrato de licencia. Esto ocurrió a finales del 2019. Lamentablemente, sabemos que pasó el 2020 con el tema de COVID-19 y los retrasos. Más de dos años después y seguimos esperando.

¿Qué opciones tiene Hunt Oil?
Algo que repetimos mucho a Perúpetro y a los ministros que he podido conocer es que tienen que entender que no solo invertimos en el Perú. Hunt es una empresa internacional. Tiene áreas de exploración en Europa, África y otras partes del mundo, incluido EE.UU., obviamente, y los recursos son limitados. Como empresa y como peruanos queremos seguir invirtiendo en el Perú, pero si lamentablemente las condiciones de inversión no son las adecuadas, vamos a terminar mirando a otro lado. Si hay US$ 100 millones para exploración, la casa matriz va a decidir en qué país conviene ponerlos: si en el Perú todo el proceso demora alrededor de diez años, preferirán ponerlos en una locación que demore dos y donde exista un clima de estabilidad a largo plazo.

Mencionó a Colombia ¿Qué buenos ejemplos podemos encontrar en los países vecinos?
Por Hunt, participé en algunas licitaciones en México y Colombia. Ambos países encargaron toda esta información técnica a una compañía para que la procese, y a la hora que lanzaba una licitación la información estaba actualizada. En el Perú es lo opuesto. No hay información. Hay que empezar de cero. En Colombia, nos dijeron “aquí no hay eso de zonas no contactadas”. En un lote siempre vas a saber si hay una comunidad, o un pueblo, o un área protegida. Es un proceso mucho más ágil y prueba de ello es que producen muchísimo más. Lamentablemente, todo el éxito o lo que queda del éxito de la actividad de hidrocarburos en el Perú es lo que se hizo en las décadas de 1970 y 1980 e incluso antes, pues el Perú tienen más de 100 años de historia hidrocarburífera. Operaciones actuales como los lotes de Camisea, el Lote 1AB/192 de la selva norte y Talara son todos descubrimientos de hace 30 años atrás o más.

Entonces ¿cuál considera es el principal desafío para alentar la inversión en el Perú?
Actualmente, el principal desafío es contar con un clima de estabilidad. Hace unas semanas salió el presidente en EE. UU. a dar una señal de que el país es una maravilla para invertir, pero dentro del país las cosas están cada vez más complicadas.

La oportunidad del gas natural

Son uno de los dos principales exportadores de Gas Natural Licuado (GNL) en América Latina ¿A cuánto ascenderán este año las exportaciones de PERU LNG? ¿Cuáles son sus proyecciones y expectativas?
Como proveedores de gas natural para PERU LNG, que es la empresa exportadora que hace la licuefacción del gas natural, tenemos una idea más o menos clara. PERU LNG este año probablemente vaya a exportar alrededor de un 60% por encima de lo que logró el 2021. Esto, en gran parte, debido a que han puesto en operación un nuevo sistema de líneas de amarre de buques en el terminal, denominado Vertical ShoreTension Unit. Este sistema ha permitido amarrar buques con un oleaje alto, algo que hace unos meses no se podía. Desde que comenzó a operar PERU LNG, los oleajes de invierno del litoral peruano, que ocurren de marzo a septiembre, han sido un dolor de cabeza. Por eso, en esas épocas, se reducían las operaciones y se retrasaba el embarque, impactando las exportaciones. Ahora, este nuevo sistema ha permitido que las operaciones de PERU LNG sean mucho más estables y, probablemente, le vaya muy bien este año.

Hay proyectos de gasoductos, como el del sur, que se han postergado. ¿Qué opinan sobre eso?
Lo más importante es la masificación. Y para esa masificación se necesitan “carreteras”, es decir, ductos. Si bien el Gasoducto del Sur podría ser una opción, en este momento hay alternativas que podrían hacerse previamente a la construcción del gasoducto o mientras se construye, y no son excluyentes. Desde el Consorcio Camisea estamos promoviendo la masificación, generando rutas y mercados. Hace unos años, desde PERU LNG salen camiones al norte y al sur llevando GNL a diferentes ciudades. Es una forma mucho más rápida de seguir masificando. Quizá no la más económica, pero sí la más rápida. Una vez que empiezas a llegar a una ciudad y empiezas a generar ahí un pequeño mercado, vas avanzando. Posteriormente, llegarán los ductos, pero ya con una demanda más consolidada. Otra alternativa para el sur es el gasoducto actual, que llega a la zona de Marcona. Se podría extender ese gasoducto de Marcona por la costa hasta Ilo y de ahí hacer unos ductos más pequeños al Cusco, Arequipa y Puno. Eso puede ser mucho más económico y rápido que el Gasoducto del Sur, que probablemente tome cinco años en terminarse. Como Camisea hemos invertido en Cusco para poner tres estaciones de servicio (dos en el Cusco y una en Quillabamba) y convertir mil vehículos. Con algunas demoras por los trámites y permisos, pero ya hay dos estaciones funcionando con GNL, que sale de PERU LNG y se va en camiones. Esta operación la maneja Lima Gas Natural. Cusco ya está recibiendo gas natural de Camisea y ahora hay proyectos adicionales para hacer ductos en la zona y avanzar con la masificación de clientes residenciales e industriales.

¿Qué posibilidades representa para ustedes la masificación del gas natural?
La masificación del gas natural es la oportunidad para seguir creciendo como país. Este Gobierno entró con la idea de la masificación, pero hasta el momento los avances han sido muy pocos, y los precios altos de los hidrocarburos están complicando más las cosas. En el Perú tenemos gas natural, reinyectamos gas natural todos los días en volúmenes enormes, entre 300 y 400 millones de pies cúbicos ¿Qué no tenemos? No tenemos diésel ni suficiente GLP. Ambos productos los importamos y sus precios están ligados a los precios internacionales, que no controlamos. El gas natural es el hidrocarburo más limpio de todos y en el Perú es abundante. La otra ventaja es que los precios del gas natural para el mercado peruano están regulados. No importa lo que pase en el mercado externo, el precio siempre se va a mantener bastante estable. Con la reducción del consumo de diésel y del GLP vamos a lograr dos objetivos: primero, reducir nuestra dependencia de la volatilidad de los hidrocarburos a nivel mundial y ser más competitivos como país. Y, segundo, vamos a ir viendo una matriz limpia. El gas natural es una alternativa menos contaminante que el diésel y el GLP. Pero, es necesaria una política de Estado que promueva la masificación y su avance.

¿Que mantiene a Hunt Oil en el Perú?
Hunt no entra a un país para estar dos o tres años e irse. Hunt está en el Perú con la intención de quedarse y seguir invirtiendo, pero para eso necesitamos reglas claras, estabilidad, y una autoridad que actúe. Todavía hay mucho por hacer en el sector hidrocarburos y también está la oportunidad de invertir en la transición energética. Hay un mix en toda esa transición que nos interesa y el gas natural es una pieza clave. El Perú tiene un gran potencial en hidrocarburos y, a la vez, en energías renovables convencionales y no convencionales, por lo que sigue siendo una opción muy atractiva para la empresa.

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