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El legado de coraje, disciplina y resistencia del Coronel José María Aguirre [Artículo]

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Homenaje del pueblo iqueño, del pueblo peruano, al bravo santafecino, Prócer de la Independencia
Desde Santa Fe – Argentina, para el Perú y el mundo.

La Municipalidad Provincial de Ica, a través de la Biblioteca Municipal “José de San Martín”; expresa el cordial saludo a nuestros hermanos argentinos, en especial, de la provincia de Santa Fe; rindiendo homenaje al Coronel santafecino, José María Aguirre, Prócer de la Independencia del Perú y Sudamérica.

Nuestro mejor homenaje, es publicar por este medio, las redes sociales; y, en tiempos de pandemia; su valiosa obra “Compendio de las campañas del Ejército de los Andes”, que la nueva generación del Bicentenario, nuestra niñez y juventud del todo el continente americano; y, residentes en otros continentes del mundo; deben tener en sus teléfonos móviles, leer y revalorar el legado de nuestros antepasados; aplicando el legado de coraje, disciplina, patriotismo y resistencia, de nuestros próceres americanos, para vencer a todas las pandemias.   

Acompañó al pueblo iqueño en la Jura de su Independencia

(21 de octubre de 1820)

JOSÉ MARÍA AGUIRRE PASÓ POR ICA,

COMO INTEGRANTE DE LA EXPEDICIÓN DE LA SIERRA, BAJO EL MANDO DE JUAN ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES

José María Aguirre, Militar argentino se destacó bajo las órdenes de Belgrano. Intervino en el sitio de Montevideo (1812). Por su valiente desempeño durante los combates de Cancha Rayada y Maipú obtuvo el título de Heroico defensor de la nación.

Aguirre era hijo de don José Gabriel Aguirre y Juana Dominga Arias Montiel, familia registrada en Santa Fe desde el mismo momento de la fundación. Se incorpora al ejército cuando pasa Belgrano por Santa Fe hacia el Paraguay y a partir de allí desarrolla una azarosa y comprometida carrera militar. Durante el sitio de Montevideo sirvió a órdenes de Rondeau, es ascendido y recibe por su desempeño la medalla de plata con la inscripción “La Patria Reconocido a los Libertadores de Montevideo”.

Luego de participar en diferentes campañas y acciones militares es llamado por San Martín a completar los cuadros en el Ejército de los Andes. Participa en la batalla de Chacabuco, en la derrota de Cancha Rayada entre las fuerzas de Las Heras, y en Maipú. Su desempeño heroico le hizo merecedor de la Medalla de Plata y del Cordón de Oro por parte del gobierno del Río de La Plata.

El de Chile lo distingue con “Medalla y Cordón de Oro”, “la Legión al Mérito”, “Cruz de Oro” y el título de “Heroico Defensor de la Nación”. Al finalizar esta parte de la campaña fue ascendido a teniente coronel efectivo. Luego se embarca al Perú a órdenes del Gral. Arenales, participando de diferentes combates y del sitio del Callao, donde permaneció hasta el retiro de los realistas de las sierras. Por su desempeño, se le otorgaron dos medallas de oro, la designación de “Benemérito de la Orden del Sol de Perú” y es nombrado comandante general de los resguardos de Lima.

En 1823, regresa a Buenos Aires, está presente en la batalla de Ituzaingó, finalizando su carrera en el ejército de la provincia de Buenos Aires con el grado de Coronel. Fallece el 15 de abril de 1847 legando para la historia el “Compendio de las Campañas del Ejército de los Andes”, el que fuera reeditado por disposición del Gral. Jerónimo Espejo.

Fuente:

Portal: Todo Argentina

Su obra:

COMPENDIO DE LAS CAMPAÑAS DEL EJÉRCITO DE LOS ANDES

Por el coronel José María Aguirre

Según lo aseguró el general Espejo al doctor Ángel Justiniano Carranza. Publicado en 1825.

DEL LIBRO:

“MEMORIAS, DIARIOS Y CRÓNICAS”

COLECCIÓN DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

TOMO XXVI – Volumen 2o.

Págs. 161 a 172

Pág. 161

“Tan grande y tan importante ha sido la independencia y libertad del nuevo mundo, que la época de su emancipación ocupará un lugar preferente en los fastos de la historia, y los resultados benéficos de su influencia se transmitirán como el don más precioso a las generaciones venideras.

Los hechos gloriosos de los héroes que coronaron la obra de su patria con palmas y laureles de la victoria, serán venerados con profundo respeto por los siglos que les sucedan. Su memoria a más de fijar su gratitud y la admiración de la posteridad, será tan eterna como la existencia de la misma América.

El Ejército de los Andes (1) fue llamado por el hado feliz a fijar para siempre el destino glorioso del pueblo argentino. El juró al pie de esas elevadas montañas, a presencia del Ser eterno, y de todos los hombres libres del universo que la espada que apoyaban sobre su corazón, no volvería a ser envainada mientras existiera un solo tirano en América.

El dominio español fue proscripto por tan enérgica resolución y el suceso quedó encomendado a la suerte de las armas, al patriotismo y al valor.

Desde ese bélico y majestuoso momento ya esas bravas legiones de esforzados guerreros emprendieron sus marchas (2) por las estériles y escarpadas cumbres de los Andes.  Pisando las heladas…

(1)          Tomó ese nombre por haberse organizado al pie de esas cordilleras en la ciudad de Mendoza, capital de Cuyo. Allí se reunieron las tropas que fueron de Buenos Aires y de otras provincias.

(2)          Este día memorable fue el 19 de enero de 1817. 

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… nieves de su cima, despreciando la muerte y los horrorosos precipicios de aquél tránsito tremolaron por primera vez el pabellón argentino sobre las mayores elevaciones del globo.

Esta memorable jornada excedió en magnitud a la de los cartagineses, cuando a las órdenes de Aníbal treparon los Pirineos y los Alpes. Los argentinos en posición más eminente aún que la de las nubes que cubren la corona de aquellos cerros, miraron a sus pies los quebrados campos de Putaendo y de la Guardia. Allí vieron entre torcidos desfiladeros a los enemigos que les disputaban el paso. Descendieron con rapidez sobre ellos y en ambos puntos los cargaron, los arrollaron y persiguieron con la bayoneta y el sable, quedando las huellas por donde huían sembradas de cadáveres.

Llegaron a los frondosos valles de Aconcagua y sin detenerse ni dar al cuerpo el preciso descanso marcharon con velocidad a Chacabuco, donde el ejército real reunido los esperaba acampado. Se miraron de improviso; los pechos se inflamaron; el patriotismo se exaltó; un fuego horroroso se rompió por ambas partes; el humo oscureció el aire; la artillería tronó en los cerros con espanto; el campo fue un teatro de muertes y de estragos. La carnicería siguió y los libres daño un ¡viva la Patria! Se arrojaron en masa con la bayoneta cargada. Los españoles huyeron… (1). La caballería los despedaza; y pisando sus cadáveres entró el ejército triunfante en Santiago.

Los chilenos llenos de admiración ven a sus libertadores como los genios tutelares de América.

Vosotros (les dicen) sois más enérgicos que los romanos, cuando César, porque llegasteis, visteis y vencisteis y rompisteis nuestras cadenas.

El enemigo poseído de pavor y de espanto solo procura salvar sus restos, refugiándose en la provincia de Concepción de Penco. El ejército vencedor guarda su disciplina y su moral, pero no logra el descanso. Sigue parte de él inmediatamente sus marchas a la campaña del sur para completar la independencia del país.

Entonces se emprendió nueva jornada pasando el Maule (2). Ya habían sido reforzados los batidos y continuaban su retirada en …

(1)          Esta batalla fue el 12 de febrero de 1817.

(2)          Este río es rápido y caudaloso. Divide la provincia de Santiago de la Penco.

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… orden. Los alcanzó la vanguardia de las tropas libertadoras y sin cesar la marcha los atacó en Curupaligue, obligándolos a que en fuga precipitada se refugiasen a la ciudad de Concepción. Allí fueron segunda vez batidos en el cerro Pelado forzándolos a encerrarse en los muros de Talcahuano.

Se tomó posesión de la capital de Penco y los descendientes de Caupolicán y de Lautaro vieron con placer flamear el pabellón bicolor en el lugar donde por trescientos años había existido el león que devoró a sus padres y a sus abuelos. Otra pequeña división marchó sobre Arauco, repasó el Bío – Bío (1) y venció en Carampangué.

Las tropas vencedoras necesitaban algún descanso, pues habían marchado sin parar desde la otra parte de los Andes hasta las márgenes de los mares del sur. En este corto intervalo los españoles replegaron sus guarniciones a las fronteras de Talcahuano y en número superior salieron a invadir a los de afuera. En el cerro del Gavilán se empeñó un choque sangriento (2). Superó al fin el valor argentino, y los enemigos fueron deshechos y perseguidos hasta los fosos de sus inexpugnables trincheras.

Se estrechó entonces de un modo riguroso el sitio de la plaza. Se acamparon las tropas al alcance de las baterías. Un tiroteo diario y continuado se efectuaba recíprocamente. Los españoles tuvieron nuevos refuerzos, pero no fueron osados a salir de los portones afuera.

Un general extranjero se incorporó al servicio del ejército de los Andes. Este concibió el proyecto brusco de asaltar la plaza, sin otros útiles que los pechos de los sitiadores. Se mandó ejecutar y se llevó a efecto hasta donde pudo el esfuerzo humano (3). Se salvaron los primeros fosos y estacadas; se acuchillaron las guarniciones de las baterías, pero era imposible penetrar más adelante. Un fuego horroroso y destructor se sufría al descubierto.

Era preciso dejar aquel puesto. Se hizo, pues, la retirada, en orden y se ocuparon las antiguas posiciones.

Mientras esta división sitiaba a este Gilbratar de América, la…

(1) Río navegable, que divide la provincia de Penco de la de Arauco.

(2) Esta acción fue el 31 de mayo de 1817. (No: fue el cinco. J. Espejo)

(3) Este asalto fue el 6 de diciembre de 1817.

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…otra parte del ejército de los Andes en Santiago disciplinaba una nueva fuerza para el estado de Chile; sirviendo sus tropas y oficiales de base para los cuerpos con que aquella república había de sostener su independencia. Este liberal y generoso desprendimiento hizo ver a los chilenos que sus libertadores se habían transformado en maestros, para partir después con ellos las glorias como aliados y compañeros.

Las armas del rey habían obtenido ventajas en otros puntos de América. Orgullosos desde el centro del Perú con un escogido ejército de las más selectas tropas peninsulares y del continente desembarcaron los españoles en Talcahuano para perpetrar la conquista del reino.

Se retiraron los sitiadores a reunirse con el cuerpo principal del ejército que marchaba a encontrarlos. Se incorporaron y en el primer encuentro en Cancha Rayada se le hizo sentir al enemigo el poder y el temple del acero: la caballería les pegó una soberbia carga, y les obligó a encerrarse en la ciudad de Talca. 

La noche llegó, era preciso cambiar de posición.

Se empezó a maniobrar por el flanco derecho y se había colocado ya la mitad del ejército en su destino. El resto iba en marcha cuando amparados de las sombras de la noche los enemigos cargaron y dispersaron las tropas que estaban en movimiento; las otras se mantuvieron en su formación, rompieron el fuego, rechazaron la carga, y se retiraron en orden (1).

El ejército había sido en parte dispersado por la confusión de la noche pero no era vencido. No había perdido su moral, su valor era el mismo. Debía rehacerse en Santiago, y se retiró dando ejemplo de disciplina, de coraje y de serenidad. Los enemigos se creyeron victoriosos, pero un cuerpo de caballería en Santa Inés les mostró que no se les temía. No obstante haber sufrido en ese choque, siguieron sus marchas hasta retirarse al frente de los llanos de Maipú. 

Entonces fue cuando los realistas más erguidos, ostentando la superioridad de sus fuerzas, traen al frente las columnas de los peninsulares vencedores de los vencedores de Austerlitz y de Marengo. 

El sol estaba en el cenit, y ya no los amparaba las tinieblas. Los dos ejércitos se avistaron, el aire lo estremeció el bronce, la…

(1)          Este ataque brusco fue el 19 de marzo de 1818.    

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… tierra al choque de las dos masas tembló por un rato. Se trabó una sangrienta batalla y al fin lo decidió la bayoneta (1).

Los españoles precipitados quisieron escapar de las filas republicanas pero la muerte corrió más que ellos. Una legua de campo se vio regada de cadáveres. Los restos fugitivos se rindieron a discreción.

Chile fue segunda vez libertado y esta gloriosa jornada pudo influir en la suerte de toda la América. Se tomaron al enemigo todos los planes que había concebido. El se creía vencedor antes de abrir la campaña, y ofreció al Rey de España en el término de un año concluir la subyugación de América.

Venciendo en Chile debía pasar sin detenerse a situarse en Cuyo, las fuerzas del Alto Perú en Salta, y ambas reunirse en Córdoba para cargar sobre Buenos Aires.

Desbaratados por tan formidable golpe, proyectos tan avanzados, los españoles sostuvieron con tesón la guerra en la provincia de Arauco. Fue preciso de sus resultas destacar nuevas fuerzas sobre el Bío – Bío. Un fuerte choque en Los Angeles concluyó los restos de los destacamentos españoles arrojando a los bosques araucanos los obstinados prófugos (2). En estas circunstancias arribó al puerto de Talcahuano un convoy español con otra expedición peninsular. Toda ella fue prisionera por la escuadra que recién se organizaba en Chile guarnecida con tropas del ejército. Desde ese momento se afianzó el poder en tierra, y se extendió el dominio a las aguas del Pacífico.

Solo existía en el territorio de Arauco la plaza de Valdivia en poder de los españoles. Era preciso quitársela. Una expedición marítima zarpó de Valparaíso llevando tropas de transporte con ese objeto. Entre la escuadra se encontraba un bergantín de guerra argentino (3) tripulado y guarnecido con gente y tropa de su…

(1)          Esta memorable batalla fue el 5 de abril de 1818. El soberano Congreso del Río de la Plata decretó para los jefes y oficiales que se hallaron en ella el honorable dictado de heroicos defensores de la nación. El gobierno argentino concedió un cordón de honor y el gobierno de Chile una medalla de plata.

(2)          En esta jornada no se detallan varios encuentros y guerrillas menores, en que también triunfaron los del ejército de los Andes.

(3) Nombrado el Intrépido el cual se abrió entre aquellas peñas que salen bajo los castillos.

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…nación. A éste se le recomendó la protección del desembarco. El llenó su comisión, y entrando bajo los fuegos de las fortalezas desembarcó el primero su tropa en tierra, y avanzándose a vanguardia del cuerpo de la expedición asaltó los castillos, arrolló con impetuosidad las guarniciones, y se posesionó de la plaza.

Expulsadas de este modo las armas españolas del Estado chileno, el territorio estaba libre de sus antiguos opresores. Se había jurado la independencia y un gobierno republicano estaba constituido en el país. El ejército de los Andes había llenado ya sus compromisos. Tenía completada la obra en aquel punto; nada más tenía que hacer en Chile.

Después de pasados dos años en una campaña tan laboriosa, llena de combates y fatigas, era preciso disfrutar de algún descanso. El ejército se reunió en Santiago mientras recibía nuevas órdenes del gobierno argentino para continuar su carrera. Un suceso singular y extraordinario que hará época muy marcada en la revolución de las Provincias del Río de la Plata ocasionó la destrucción del gobierno central y estableció la anarquía y la división de los pueblos.

Este conflicto puso al ejército de los Andes en una situación más peligrosa y aflictiva que todas las que había pasado en la lid con los enemigos. La representación nacional había desaparecido. El gobierno del cual dependía no existía ya. Su patria era un teatro de confusión y de desgracias. Toda ella ardía en la guerra civil. El general en jefe hizo dimisión del mando en el mismo ejército. Ha fenecido ya (les dijo), la autoridad que me dio poder para mandaros. Yo no puedo continuar más. Elegid vosotros el que más convenga y disponed de vuestra suerte.   

En una junta plena de guerra compuesta de todos los jefes y oficiales se consultó este raro y grave acontecimiento: se ve expuesto el ejército a disolverse, si le falta la unidad. Los españoles pueden entonces emprender de nuevo con probabilidad de mejor suceso. En esta apurada crisis llena de dudas y de incertidumbres se resuelven por principio militar que enseña en los casos dudosos abrazar el partido que haga más honor. Declararon en consecuencia por una acta solemne firmada en Rancagua que el ejército existiría siempre fiel a su pabellón y a sus juramentos, haciendo la guerra a los españoles, mientras existiesen en América, porque éste era el …    

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…voto de todos los pueblos (1).

Con esa laudable resolución se decretó de nuevo el exterminio del poder español. Se pusieron en actividad los elementos para abrir otra campaña más terrible. Se acantonó el ejército en un lugar propio para asambleas; activó sus ejercicios, se puso en disciplina severa y se preparó para marchar.

El gobierno de Chile tomó a su cargo la nueva empresa (2).

La escuadra y los correspondientes trasportes estaban prontos en Valparaíso para dar a la vela. El ejército chileno debía marchar unido al de los Andes a las órdenes del general de éste. Todo se ejecutó con rapidez; y en pocos días estuvieron las tropas embarcadas.

No se arrojaron los franceses al Egipto con más valentía que lo hicieron los argentinos y chilenos (3) atravesando el Pacífico para saltar sobre las áridas y mortíferas costas del Perú. Aquí fue preciso vencer los elementos, habituarse con la peste, la fiebre, el clima insano y la misma muerte.

Todo presentaba un aspecto horroroso; pero el valor y el patriotismo fue superior a todo. El ejército pisó en la tierra de Manco Cápac. Su audacia espantó al virrey de Lima. 

Una división empezó sus operaciones desde Pisco; penetró al momento por el interior; ocupó a Ica; batió a los enemigos en la Nazca; traspasó los Andes; rindió otra división en Pasco y descendió a reunirse al ejército en el norte de Lima. La caballería tuvo otro ensayo en Chancay, batió con un tercio menos de fuerza a los mejores escuadrones del rey. El todo del ejército se situó en Huaura.

La peste destruía la expedición; se peleaba más con el clima y la naturaleza que con los españoles.

Sólo el valor podía arrostrar tantos obstáculos. Las columnas se disminuían de soldados viejos; pero se aumentaban con mayor número de reclutas a fuerza de un trabajo constante. Los prisioneros…

(1)          Esta conducta hará honor eterno a esos héroes que no se mezclaron en la guerra civil; y evitaron que se tiñesen sus armas gloriosas en la sangre de sus conciudadanos, prefiriendo clavarlas en el corazón de los españoles para libertar el patrio suelo.

(2)          El gobierno argentino había anticipado doscientos mil pesos para esta expedición.

(3)          Se empezó y concluyó el embarco en los días 18 y 19 de agosto de 1820.

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…que habían tomado los españoles en las batallas de Desaguadero, Vilcapuquio, Ayohuma y Sipe Sipe gemían en las mazmorras de Casas Matas, fueron canjeados e incorporados al ejército de los Andes; sobre ese cuadro de oficiales, sargentos y soldados se formó un brillante batallón de cazadores que se denominó del ejército.

El regimiento más fuerte y más acreditado que tenía el ejército del rey era el Numancia. Este se pasó a las banderas de la patria porque todos eran colombianos; se les dio un lugar preferente en la línea. Entonces arrojó la cucarda española y substituyó en su lugar la escarapela colombiana, a que por origen pertenecía.

Desde entonces ya el ejército se compuso de tres escarapelas americanas unidas: su presencia sola era una proclama que convocaba a la unión de los demás pueblos, para consolidar la causa sagrada de la independencia. Las columnas libertadoras se aproximaron a Lima, situándose en Retes. Otra división fuerte penetró en el interior de la sierra, y batió una ligera que ocupaba los altos de Iscuchaca.

Los españoles temieron y abandonaron la ciudad con marchas precipitadas. El ejército tomó posesión de la Ciudad de los Reyes y se arrancó de ella el estandarte que trajo Pizarro para conquistar el nuevo mundo. Enseguida se sitiaron las fortalezas del Callao. Se intentó tomarlas por asalto en mitad del día. El arrojo fue el más audaz de que hay memoria en los anales de la guerra; pero el suceso no correspondió a la valentía de la ejecución, porque no se logró sorprender las puertas de los castillos.

La escuadra española andaba fugitiva. Una de sus mejores fragatas estaba en el puerto protegida de las baterías de los buques menores, botes y cañoneras, con doble guarnición de infantería y una cadena de fierro que la aseguraba. Sin embargo, ella fue abordada y sacada de la bahía en medio de un fuego espantoso.

Los españoles habían reunido entretanto todas sus tropas en el interior y volvieron sobre la capital. El ejército los aguardó fuera de los muros de la ciudad. Se aproximaron orgullosos; intentaron en Borja sorprender con un ataque brusco por la noche pero fueron rechazados. Se refugiaron enseguida al Callao y no pudiendo permanecer más tiempo, se retiraron a las sierras en fuga precipitada con pérdida de la tercera…

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… parte de sus fuerzas. Los castillos se rindieron entonces por capitulación.

El ejército había sufrido una baja notable en sus primeros soldados. Los más eran muertos por el clima mal sano. Se trató de aumentar la fuerza de los regimientos con reclutas del país, y crear otro nuevo ejército para el Perú, sobre las bases de los veteranos. Esto fue desmembrar el de los Andes de sus antiguos guerreros. Ya los verdaderos argentinos sólo existían en cuadros: pocos eran los veteranos que habían quedado.

No obstante se emprendió otra campaña sobre Quito. Marchó una división a Guayaquil; se reunió a otra colombiana y ambas marcharon a concluir con el resto de los tiranos, que existían en el territorio de Colombia; se encontraron las caballerías en Río Bamba. Los valientes argentinos aunque en número menor se fueron a la carga, pusieron en derrota a los enemigos y en más de dos leguas los acuchillaron. Las columnas siguieron y en Pichincha hallaron las tropas realistas que los aguardaban.

La acción fue formidable: el fuego era más devorador que el que despedía allí el Chimborazo (1). Los españoles cedieron al fin rindiéndose prisioneros.

El mediodía quedó libre, y Quito vio entrar a sus libertadores triunfantes.

Otra división se dirigió al Marañón por Trujillo hasta el Mainas. Atacó sobre su marcha los destacamentos españoles en Río Negro, la Rioja y la Habana, ocupando en aquella provincia la capital de Moyobamba. De este modo desapareció el poder español en el norte del Perú. Los argentinos vieron cumplido en esta parte el juramento que hicieron al pie de los Andes. Habían llevado la libertad hasta la línea meridional y más allá no existía ni un solo tirano en el suelo de Colón.

Lima y la mayor parte de sus provincias estaban libras. Se declararon en un Estado de las fracciones de América; juraron su independencia de la dominación española bajo la protección del ejército; constituyeron un gobierno republicano; y los libertadores continuaron entonces como auxiliares.

Los españoles ocupaban el Cuzco y el Alto Perú. Era preciso concluirlos para completar la emancipación de la …

(1)          El Chimborazo es el cerro más elevado del mundo. Tiene continuamente ardiendo un volcán.

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…América del Sur. El ejército de los Andes y el de Chile se hallaban casi en esqueleto; habían sufrido el estrago de tan mortífera campaña; no eran ya más que dos pequeñas divisiones. Estas se componían en su mayor parte de soldados formados en el país; su base sólo era aguerrida y acreditada por una serie de combates y victorias. Nunca habían sido  vencidos. Su nombre sólo daba esperanza de triunfar porque su fama valía el poder de un ejército. Se les mandó hacer el último sacrificio y ellos lo consumaron.

Se embarcaron en el puerto del Callao para batirse en intermedios con todas las fuerzas del rey que estaban reunidas en aquel punto. La navegación fue larga y penosa; la peste se dejó sentir en el ejército, pues la corrupción del agua y de los víveres contribuyó a ello. Desembarcaron en Arica en donde el temperamento es mortífero. Todas estas circunstancias se reunieron para que el ejército perdiese la cuarta parte de sus mejores tropas, después que estuvieron en tierra.

La vanguardia enemiga era formada de los mejores regimientos. Se presentaron al frente con igual fuerza a la que podía tener toda la expedición. El choque fue fuerte. En Torata se empeñó la acción (1).

Los españoles dejaron el puerto: tres leguas fueron perseguidos disputando el terreno palmo a palmo y desalojándolos de posiciones ventajosas que tomaban; pero ellos fueron reforzados por el cuerpo principal del ejército que tenían de reserva.

Entonces era ya forzoso emprender una retirada acelerada para evitar el compromiso de otra acción desventajosa con fuerzas tan desiguales. No fue posible conseguirlo. Los soldados estaban fatigados; los contrarios llegaban de refresco y descansados: al día siguiente se vinieron a las manos.

En Moquegua fue el sangriento teatro donde pelearon con bravura y asombro dejando el campo cubierto de muertos.   

Se retiraron sufriendo un horroroso fuego hasta reembarcar los restos, que se unían en aquel acto a otra división, que desde Iquique se venía batiendo para embarcarse. 

Se hicieron a la vela  y en esta navegación naufragaron dos buques sobre las costas de Nazca, llevando a su bordo el regimiento No. 5 y el de Granaderos a caballo de los Andes; fueron algunos sepultados en las ondas del Pacífico y los que lograron salvarse sufrieron la terrible jornada de atravesar el desierto de la….

(1)          Esta acción fue el 19 de enero de 1823.

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…costa por arenales inmensos, debilitados del hambre y la sed hasta llegar a Pisco desde cuyo punto volvieron a reembarcarse en el puerto.

Regresaron luego al Callao donde se les señaló por cantón las fortalezas. Se unieron allí a las tropas del Perú y Colombia que estaban de guarnición. Los desastres de la campaña los había reducido a la desnudez y a la miseria. Los oficiales a la par de los soldados descalzos sufrían las mismas privaciones.

El país era presidido por el desorden; las facciones y la guerra civil habían atacado al congreso.

El peruano Torre Tagle a la cabeza del gobierno traicionó su patria; vendió su suelo a los españoles; se pasó a ellos….!! Los sargentos y soldados se revolucionaron en el Callao, arrestaron a sus jefes y oficiales y gritaron por sus pagas. Los enemigos se acercaron a los muros, los revolucionarios fueron reducidos y entregaron los castillos.

El libertador de Colombia con sus tropas se hallaba en esa ocasión de auxiliar en Lima. Tomó a su cargo la defensa del país y el exterminio de los españoles: fue nombrado dictador; reorganizó el ejército del Perú y de Colombia: a éstos se agregaron los escuadrones de caballería argentina y algunos soldados, oficiales y jefes sueltos que habían quedado del bravo ejército de los Andes.

Se libró otra nueva campaña gloriosa y decisiva.

Se dio en Junín un terrible choque (1). Allí fue derrotada y acuchillada la caballería del ejército real; los escuadrones de granaderos argentinos unidos a los colombianos dieron las últimas pruebas de su valor.

Las masas de infantería siguieron por las cumbres de los Andes para estrellarse con todo el poder de los españoles reunidos en Ayacucho. Esta fue la última y la más asombrosa batalla que coronó la independencia de América. Las armas libertadoras eran en menor número; pero les sobraba coraje.

Desplegaron con un fuego destructor; calaron la bayoneta en avance; y el campo quedó cubierto de cadáveres. Los españoles huyeron a las alturas; imploraron perdón; capitularon y se rindieron dejando libre todo el Perú y el continente americano.

Las últimas reliquias del ejército de los Andes concluyeron gloriosas, incorporadas en las filas de los heroicos colombianos…

(1)          El 6 de agosto de 1824.

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… vencedores en Ayacucho. En esa última batalla de América dejaron de existir los últimos soldados de los Andes. Sólo un corto número de estos y de oficiales han vuelto a su suelo natal para decir a su patria: Ya se cumplieron vuestros votos, y los nuestros. Todos los compañeros murieron por conquistar nuestra independencia. Nosotros sólo hemos sobrevivido para poder publicar las glorias de las armas argentinas.

Las respetables cenizas de los que enseñaron a vencer, muriendo, hablaran con su silencio elocuente desde el Río de la Plata hasta el Ecuador y dirán a los libres del mundo: por no sufrir tiranos aquí yacemos independientes! Nuestros compañeros arrojaron a los opresores del patrio suelo más allá de los mares. Traspasando los elevados Andes libertaron a Chile, al Mediodía y al Perú y coronados de gloria inmortal gozan de este descanso eterno.

Respetad y honrad sus manes; imitad sus virtudes; haced justicia al mérito porque la guirnalda de la Fama ha de ser en todos los tiempos la diadema del pueblo argentino.

(Con el título de Compendio de las campañas del Ejército de los Andes. Publicado por un jefe amante de las glorias de su patria, esta breve memoria fue publicada en Buenos Aires, Impreso en la Imprenta del Estado, calle de la Biblioteca No. 89, el año 1825. Por un ejemplar que perteneció al doctor Adolfo P. Carranza y debido a una anotación del general Gerónimo Espejo, que estuvo en las guerras de la independencia del Perú, se ha podido establecer que fue escrito por el coronel José María Aguirre.

El Compendio fue reproducido por la Comisión Nacional del Centenario, en Documentos del Archivo de San Martín (Buenos Aires, Imprenta de Coni Hermanos, 684, Perú, 684, 1911), tomo X, págs. 215 – 228. Que es de donde lo reproducimos.

También en 1950, se hizo en Buenos Aires una edición facsimilar del Compendio).

Fuente:

COLECCIÓN DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

TOMO XXVI – MEMORIAS, DIARIOS Y CRÓNICAS

Volumen 2o.

COMISIÓN NACIONAL DEL SESQUICENTENARIO

DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

Recopilación y prólogo:

FÉLIX DENEGRI LUNA

“Año del Sesquicentenario de la Independencia Nacional”

Lima, Perú

1971

Colección bajo custodia de la Biblioteca Municipal

“José de San Martín”, de la Ciudad de Ica, Perú.

Ica, 18 de enero de 2022

INVESTIGACIÓN:

Mag. Juan Carlos Romaní Chacón

Municipalidad Provincial de Ica

Biblioteca Municipal “José de San Martín”

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