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Las grandes líneas de los gallos de Carlos Elías “Caluco”

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Yo tuve la suerte de encontrarme en un coliseo de gallos en Ica, con mi estimado amigo Pepe, que además de ser un gran gallero, es una gran persona, muy generosa con los animales, y palabras van, palabras vienen, Pepe me pregunta si yo tenía intención, si me gustaba criar gallos.

Entonces, yo estaba en esos días, con la intención de criar, y bueno, ahí quedó la conversación. Pepe tenía que jugar, no me acuerdo de los resultados y resulta que a los dos o tres días, un amigo en común me dice: oye, Pepe te ha dejado un gallo, que era el gallo “410”, un Misil, que hasta ahora me acuerdo de él, y fui corriendo a ver este gallo, y me encontré con este gallo fabuloso, “pata amarilla”, que lleno mi afición, lleno mis ganas de criar.

Inmediatamente empecé, lo busqué a Pepe, fue recontra generoso, fui a su galpón, me dió algunos animales, unas gallinas, después, busqué también a Roberto Sparcks, que acababa de ganar el campeonato Santa Rosa, me dio un gallo muy bueno, y empecé mi cría.

Pepe Rizo, también me dió un gallo y dos gallinas y entre ellos había muchas semejanzas de las líneas las líneas de Pepe y la línea Sparcks. Si me equivoco, Pepe, desmiénteme, creo que tienen un origen muy parecido. Los gallos de Pepe Rizo, eran hijos de los gallos de Pepe Olcese, entonces me vine a Ica y empecé a criar esos animales, con mucha suerte de haber conocido a estos grandes criadores, que además pasaban por un buen momento, y empecé a sacar animales, sin mucho conocer de lo que hacía, y ya en el tiempo, pude sacar un gallo muy bueno, que era hijo de un gallo de Sparcks, con una gallina de Pepe, que me dio grandes resultados y ahí empiezo a tener una línea de gallos, con mucho aire, con mucha violencia, y estudiando un poco las líneas como ha dicho Pepe, empecé a descubrir que la línea de Pepe cargaba una línea, que yo me había apasionado mucho en ellas, que era “los diablos” de Juan Calderón, y que, de alguna manera u otra, a través del Ing. Flores, había llegado un gallo a manos de Felipe, el DD, “El Diablo”, de quien Fito Matellini y otras personas más, hablaban muy bien y me recomendaron ese gallo, empecé a buscar y por coincidencia lo logré encontrar, lo pude comprar felizmente y lo metí en la línea.

Este gallo me dio muy buenos resultados, me ayudó mucho con la cría, empezamos a tener triunfos con más frecuencia. De ahí, a través de Felipe, y gracias también Felipe, por tu generosidad, porque es verdad, así como Pepe, que nadie que haya tenido un gallo de Pepe, un pata amarilla por x razones no lo tenga, o sea; por una u otra razón, tienen un gallo parta amarilla de Pepe y también tienen un gallo de Pipo, en la misma circunstancia. Y es un poco lo que yo aprendí. A ser generoso, a ser cuidadoso, porque gracias a la generosidad de ellos, pude yo tener los animales que tengo hoy en día.

Pipo fue muy generoso prestándome el gallo “Barbitas”, “Piquero” también, el gallo “Romario”; y, en ese cruce, de todas esas líneas, que venían de Cañete, por una u otra razón, pude lograr yo, no solamente una linda genética, un lindo tipo de gallo, sino un tipo de pleito diferente a los demás.

Yo me hice en el camino un apasionado del gallo de aire, intenté en el tiempo, mejorarlo, mejorando el rebote, mejorando la metida de pata y pude lograrlo, porque lo que tengo ahora, gracias un poco a la visión y a la insistencia de estar encima de mis gallos y de mejorar las cosas, no solo eso, sino, tuve la suerte de encontrarme, gracias a Pepe, a Felipe, en el camino, que me ayudaron mucho y que les estoy eternamente agradecido, y es más, siempre se los digo.



Fuente:
Programa:
“𝗛𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗚𝗮𝗹𝗹𝗲𝗿𝗼𝘀 𝘆 𝗚𝗮𝗹𝗹𝗼𝘀”
Grandes galleros del Perú en Ponte al día Perú
Edición No. 2 

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