La vacuna de las buenas prácticas de relaciones humanas en la entidades públicas y privadas del Perú, en la pandemia del covid-19 – Por Juan Carlos Romaní [ARTÍCULO]

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Ante el virus del maltrato masivo a la población

Cuando el gobierno central gasta millones de soles, mensualmente, en publicidad estatal; bajo la justificación de orientar y prevenir al público, en tiempos de pandemia; Juan Pueblo soporta con resignación, siete horas de “cola” frente a una agencia del Banco de la Nación. Colas kilométricas y escaramuzas en la puerta del banco, entre los tradicionales “sampones y samponas” contra adultos jóvenes y adultos mayores, que hacían su “cola” desde las 5 de la madrugada, con mascarilla y protector facial. Lamentablemente, los aerosoles o las microscópicas gotitas de saliva que salen de nuestras bocas y narices, se escapan y viajan en el aire en microsegundos y se reproducen con otras gotitas y contagian a más peruanos. Y ésta terrible situación de maltrato abusivo, se repite en las puertas de un hospital, de un municipio, de una empresa municipal de agua potable, o en la puerta de una empresa de servicios de telefonía, de electricidad, de gas, etc.

¿Es tan difícil tomar una correcta y efectiva decisión, de ampliar el horario de atención y contratar a mayor número de personal de todas las edades, que exclusivamente, estarán atendiendo en primera línea, a millones de seres humanos, y evitar aglomeraciones?

El problema es que muchas autoridades y empresarios, piensan equivocadamente que usar las redes sociales, con un mensaje educativo e instructivo, y los trámites digitales y recursos digitales; son suficientes para atender al público, y es lo máximo en tecnología, es lo máximo en comunicación humana y comunicación corporativa.

Tremendo error que está costando vidas. La tecnología pasa, los seres humanos quedan.

Una escena rutinaria, cada segundo, en plena cuarentena, que la gran mayoría no respeta, por necesidad de trabajo; y, otros, porque simplemente, faltos de identidad y de valores; les llega cumplir con la ley. No respetan las leyes de su hogar y menos respetarán la Constitución Política del Perú y todas las normas legales habidas y por haber.

La fórmula correcta, creemos, es combinar la tecnología y la tradición, es combinar las redes sociales y el buen trato al público, al cliente, al usuario, al administrado.

Es digno de resaltar el buen desempeño de muchos trabajadores, del sector público y privado, y trabajadores independientes, arriesgando sus vidas, brindando un buen trato al público, con una atención rápida y efectiva; sin perder tiempo conversando, chismeando, y una serie de malas prácticas de relaciones humanas. Es lamentable que existan trabajadores, que tienen la dicha de tener un trabajo; pero que maltratan al público usuario, con una pésima atención, ante la vista, paciencia y mediocridad de sus jefes, y en plena pandemia.

El público interno y externo de una organización, merece respeto. Y en tiempos de pandemia, saber comunicar y orientar y atender, con diligencia, con rapidez y con mucha responsabilidad, eficiencia y eficacia; nos permite salvar vidas.

Y no se requieren campañas millonarias de publicidad estatal, ni el uso exclusivo de redes sociales, descartando al capital humano de una institución. Miles de trabajadores del sector público y privado, con vasta experiencia en atención al público, son descartados como muebles viejos y como analfabetos digitales. Craso error, cuando se deben combinar los esfuerzos y los talentos, de los trabajadores experimentados, mayores de 50 años, con los talentos de los jóvenes “milenians”.

En el extranjero, la experiencia de un trabajador vale oro y se le considera y se le respeta, con buenos sueldos y excelentes pensiones de jubilación.

En el Perú, al trabajador adulto mayor, se le desprecia y se le falta el respeto, con bajos sueldos y con míseras pensiones.

Se requiere sentido común y liderazgo, identidad nacional y valores, que pocas autoridades y empresarios lo tienen.

Las buenas prácticas de relaciones humanas, constituyen la máxima expresión del arte de la comunicación humana…y en tiempos de pandemia, tenemos que aplicarlas, desde el seno de nuestras familias hacia el exterior…impulsando una mejora continua de la comunicación…netamente humana, cara a cara (con mascarilla y protector facial), pero con gestos que demuestren la voluntad atender y brindar un servicio, una solución, en forma rápida y correcta, evitando fallas; como la famosa frase “visite nuestra página web” o “seguimos atendiendo de manera virtual, ingrese a tal link, y listo”, dejando al cliente, al usuario, al administrado o al paciente; más confundido y desamparado, en tiempos de pandemia.

Mientras tanto, Juan Pueblo se agarra a golpes con un funcionario público, que lee acaba de decir que aprenda computación y que realice sus trámites por internet.

Ave María, dame puntería…

Ica, Miércoles, 6 de febrero del 2021

Mag. Juan Carlos Romaní Chacón
Consultor en Relaciones Públicas
y Relaciones Humanas

jromani.chacon@gmail.com
Cel. 970 917752

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