La ruta de la expedición de la sierra: San Juan Bautista, La Tinguiña, Parcona y San José de Los Molinos – por Juan Carlos Romaní [ARTÍCULO]

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Turismo Histórico: Escenarios históricos de la Independencia

El próximo 11 de febrero del 2021, se recordarán 59 años de la Instalación de la Primera Comuna del distrito de La Tinguiña, vale decir, la Instalación del Primer Concejo Municipal de La Tinguiña.

Una fecha trascendental, en dónde se rinde homenaje a los hombres y mujeres que lucharon y realizaron arduas gestiones para la creación del distrito de La Tinguiña, uno de los 14 distritos de la provincia de Ica; que forma parte de la Ruta de Los Libertadores de la legendaria Expedición de la Sierra, que el 21 de octubre de 1820, al mando del coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales; desde la plaza de armas de Ica, y luego de proclamar la independencia, inició la marcha de campaña rumbo a la sierra, para libertar a los pueblos hermanos de las actuales regiones de Huancavelica, Ayacucho, Junín, Pasco y Lima Provincias. En simultáneo, el general San Martín, por mar, legó al norte chico, para de igual forma combatir y libertar a nuestros pueblos hermanos del norte.

Y la ruta histórica del sur peruano, empezó desde la plaza de armas de Ica, y Arenales se dirigió aguas arriba en paralelo al cauce del río Ica, siguió recibiendo apoyo logístico de los patriotas iqueños, se abasteció en la actual bodega Vista Alegre, prosiguió aguas arriba, por lo que hoy es el sector San Ildefonso – La Tinguiña; siguió por el actual distrito de San Juan Bautista, cruzó el río Ica, llegó a los actuales centros poblados de Fundición Baja y Alta, Chalet, Tacama, Santa Bárbara, Buenos Aires, Señor de Luren, Manco Cápac; llegó al actual distrito de Los Molinos, prosiguió hasta Ramadilla, cruzó el río Ica; llegó a Tambillo –Huancavelica, prosiguió a Huaytará, Castrovirreyna, Huamanga, Huanta, Juaja y siguió su marcha triunfal y logró una gran victoria patriota, con la batalla de Cerro de Pasco, el 6 de diciembre de 1820. 

Y esta ruta histórica, en el segundo año del Bicentenario, sigue olvidada y hasta la fecha, solo un alcalde distrital ha comprendido que en tiempos de pandemia, es necesario levantar la moral de su pueblo, de fortalecer la educación, los valores y la cultura de su gente.

Juan Roque Hernández, el alcalde del distrito de La Tinguiña, ha empezado una campaña educativa y de concientización, para impulsar la puesta en valor de tan importante ruta histórica de Arenales, la Ruta de los Libertadores; actitud proactiva, regionalista y patriótica, de una de las pocas autoridades a nivel nacional, que está priorizando no solo obras de infraestructura, sino impulsando la educación, la identidad regional y el turismo histórico en su distrito.

La Revista “PERFILES DE LA REGIÓN ICA”, en el segundo año del Bicentenario de la Independencia del Perú y en el segundo año de la pandemia; con el presente artículo, invoca a las autoridades, y a las entidades públicas y privadas de nuestra región, actividades y proyectos virtuales y presenciales, para fortalecer la identidad y los valores de las nuevas generaciones, para enfrentar y vencer a todas las pandemias.

RESUMEN:

En este artículo se plantea la necesidad de rescatar del olvido, y realizar la puesta en valor, de los hechos, personajes y escenarios históricos, olvidados por la Historia Oficial de la Independencia del Perú.

Aquella historia que en forma resumida, en pequeños textos escolares, se distribuía a todas las instituciones públicas, resaltando solo los “principales hechos históricos y los principales personajes”; dejando en el olvido, injustamente, el aporte de los distritos, provincias y regiones de nuestra Patria; y, especialmente, sepultando en el olvido a los guerrilleros patriotas peruanos.

INTRODUCCIÓN:

Es el caso de los 14 distritos de la hoy denominada provincia de Ica, una historia ocultada injustamente, para conocimiento de las nuevas generaciones, en tiempos del coronavirus y del Bicentenario de la Independencia.

En el presente trabajo de investigación se expone la trascendencia e importancia de los hoy denominados distritos de San Juan Bautista, La Tinguiña, Parcona y San José de Los Molinos, así como los distritos de Salas y Subtanjalla en la zona norte del valle de Ica, como integrantes de la ruta utilizada por el Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales y la legendaria Expedición de la Sierra, que inició la marcha de campaña, el 21 de octubre de 1820, desde la plaza de armas de Ica..

De igual manera, se resalta a los hoy distritos de Ica, Los Aquijes, Pueblo Nuevo, Tate, Pachacútec, Santiago y Ocucaje, en la zona sur del valle de Ica, todos ellos  con su valioso aporte en la Guerra de la Independencia del Perú.

PALABRAS CLAVE: Ica / San Juan Bautista / La Tinguiña / Los Molinos / Castrovirreyna / Bicentenario / Independencia / Río Ica / La Achirana / Imperio Incaico / Manco Inca / Túpac Amaru I / Túpac Amaru II

ANTECEDENTES DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

DEL PERÚ Y SUDAMÉRICA

Cuando nuestros antepasados, los indios yungas y quechuas, herederos de las mundialmente famosas culturas Nasca, Paracas, Ica, Chincha, Wari, Moche, Chimú, Chavín, entre otras; conformaron el poderoso Tawantinsuyo o el Imperio de los Incas, bajo el dominio de los indios del Qosqo… NO EXISTÍA LA PALABRA “PERÚ”, ni en el idioma castellano ni en el idioma de los Incas.

Sin embargo, cuando llegaron los conquistadores españoles, a las costas de lo que hoy es Panamá, Ecuador, en el Océano Pacífico, empezaron a escuchar la palabra “VIRÚ”, de boca de los naturales, que hacía referencia a un lugar “más al sur” lleno de riquezas. Corría el año 1530…y nuestros antepasados y los españoles, no tenían idea de la palabra “PERÚ”.

Repasemos algunos datos de internet:

Bárbaro para unos y valeroso combatiente para otros, lo que no se le puede negar a Francisco Pizarro (uno de los conquistadores más famosos de la Historia de España) es su capacidad para hacerse con el dominio del Imperio Inca (ubicado aproximadamente en el actual Perú) con apenas dos centenares de hombres. En su camino hacia la fama, este extremeño atesoró grandes victorias. Sin embargo, sobre ellas resuena una cuyo aniversario se cumple precisamente hoy.

Y es que, fue un 16 de noviembre de 1532 cuando, tras idear una estrategia envidiable, el ya anciano Francisco Pizarro logró capturar a Atahualpa (décimo tercer emperador de los incas) en la plaza de la ciudad de Cajamarca. Todo ello, a pesar de que el español apenas contaba con centenar y medio de combatientes y, por su parte, el líder nativo sumaba un séquito de 40.000 hombres junto a él (una cifra que varía atendiendo a las fuentes).

Luego de ser ejecutado Atahualpa en Cajamarca, Perú, representantes de varias naciones andinas se reunieron con los conquistadores españoles y su líder Francisco Pizarro para ofrecerles su alianza contra el Imperio Inca. Así, rebeldes cañaris (de los territorios del sur chachapoyas (de la sierra nororiental peruana) y la Confederación Huanca (de la sierra central peruana), reafirmaron su independencia de los incas, a quienes ya se habían enfrentado por su libertad en diferentes revueltas en el pasado. Es más, estas naciones estaban especialmente enfrentadas al bando de Atahualpa por las atrocidades que habría cometido contra sus poblaciones durante la guerra civil inca, según las crónicas de la conquista del Perú.

A esta situación de levantamiento general se sumaba la presencia de tres ejércitos incas del bando de Atahualpa repartidos en diferentes regiones del imperio. Estos estaban dirigidos por los generales Rumiñahui, Calcuchímac y Quizquiz y no eran populares entre las poblaciones andinas. La situación política de los Andes en ese momento era inusualmente complicada y hasta hoy difícil de desentrañar pero claramente explosiva.

El objetivo de los conquistadores españoles era claro: llegar a Cusco para apoderarse de las ingentes riquezas que ahí había según todas sus fuentes de información. Pero en Cusco estaban Quizquiz y sus fuerzas y no podían llegar solos. huancas, cañaris y Chachapoyas les dieron su apoyo, pero necesitaban legitimidad.

Fue por eso que los españoles se vieron en la necesidad de mantener la institución imperial inca para “ordenar” la situación que habían creado y legitimar su presencia en los Andes Centrales (todos los cronistas hablan de la sensación de miedo de los conquistadores en ese momento). Así nombraron como Sapa Inca provisorio a un hermano de Atahualpa, el joven Toparpa pero éste murió envenenado por Chalcuchímac poco tiempo después durante la marcha que Pizarro, sus hombres y sus nuevos aliados andinos (chachapoyas, huancas y cañaris, principalmente) emprendieron desde Cajamarca a Cusco.

Manco Inca y la resistencia

Es entonces cuando es nombrado Manco Inca, que había caído en manos de los partidarios de hernando pizarro. Su intención pudo ser la restauración del imperio creyendo en la alianza con los españoles, pero de esa manera sólo sirvió a los propósitos de estos. Recibió la mascaipacha de mano de Pizarro en 1534 convirtiéndose así en gobernante . Al llegar a las afueras de Cusco, Manco luchó junto a Diego de Almagro y los capitanes de los chachapoyas, huancas y cañaris contra el general Quisquis.

En abril de 1536 y tras los saqueos que caracterizaron la toma del Cusco, Manco Inca se enfrentó abiertamente a los españoles por sus demandas constantes de oro y plata y su intolerancia con las creencias e instituciones locales. Ante esta actitud fue mantenido cautivo en su palacio. El inca, después de haber prometido a Hernando Pizarro traerle unas estatuas de oro macizo, pudo dejar la ciudad y se dirigió a Yucay donde convocó un gran ejército, abriendo tres frentes: una expedición de castigo a los pueblos huancas del valle de Mantaro (por apoyar a Pizarro y sus hombres), otra contra la población de Lima y una tercera y muy importante contra el Cusco, al que mantuvo bajo sitio durante casi un año, desde la Saqsayhuamán. Fue precisamente en Saqsayhuaman donde se libró el combate decisivo. La plaza fue perdida por los quechuas.

A Topa Amaro le cortan la cabeza en el Cuzco.

Grabado de Felipe Guamán Poma de Ayala en Primer Nueva Crónica y buen gobierno.

Manco Inca fue asesinado en 1545 por un almagrista a quien había dado refugio luego de las guerras contra los pizarristas. Los sucesores del inca continuaron con el hostigamiento a los españoles, al tiempo que iniciaron una serie de negociaciones con ellos para llegar a una paz definitiva.

Después de Manco Inca

Sayri Túpac fue hijo de Manco Inca y Culchima Caype. Fue declarado heredero el o si o legítimo cuando murió Manco Inca y tomó como esposa principal a su hermana mayor Cusi Huarcay. Sayri Túpac empezó negociaciones con el nuevo gobierno español, lo que lo enfrentó al resto de la élite de Vilcabamba. Incluso dejó su reino para viajar a Lima donde fue recibido con honores. Aparentemente en ese momento Titu Cusi Yupanqui adquirió poder de facto y organizó el gobierno de Vilcabamba. Sayri Túpac, luego de obtener inmunidad y la propiedad de las tierras del Valle de Yucay (Valle Sagrado o de Urubamba) construyó un palacete en Yucay, donde murió unos años después. Aceptó el bautismo.

Titu Cusi Yupanqui, al mando de su reino, tomó una posición bélica contra los españoles. En 1568 después de las negociaciones finalizadas con el Tratado de Acobamba dejó entrar a los misioneros a Vilcabamba. Titu Cusi dictó a un escribano uno de los relatos más importantes conservados sobre el punto de vista inca de la Conquista del Perú. Un confuso incidente con un misionero (Diego de Ortiz) terminó con la enfermedad y repentina muerte del rey y el posterior asesinato en represalia del cura.

Rebelión de Túpac Amaru I

El más joven de los hermanos de Titu Cusi tomó entonces el mando: Túpac Amaru —es decir: Serpiente de Fuego—, (conocido como Túpac Amaru I para diferenciarlo de José Gabriel Condorcanqui quien también llevó el mismo nombre aunque en el siglo XVIII, y que también se enfrentó a los españoles). El nuevo Sapa Inca formó un ejército y lo puso a las órdenes de los generales Huallpa Yupanqui, Cori Páucar Yauyo y Colla Túpac. Denunció el Tratado de Acobamba, expulsó a los españoles de Vilcabamba, cerró sus fronteras y pregonó que luchaba por la restauración del Tahuantinsuyo.

El virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo, quinto gobernante del Perú hispano (1569–1581), que ya había recibido de España el “cúmplase” que incluida la bula que autorizaba el matrimonio de Quispe Titu, el 20 de julio de 1571, envió al dominico Gabriel de Oviedo y al licenciado García de los Ríos a Vilcabamba, para que entregaran los documentos a Túpac Amaru Inca y solucionar el problema de forma pacífica. Esta comisión no fue recibida por Túpac Amaru Inca y tuvo que volver al Cusco. Encontrándose el virrey en el Cusco, envió a Tilano de Anaya con una carta amenazante al Sapa Inca. Al cruzar el puente de Chuquichaca, fue muerto por los leales a Túpac Amaru. Conocido el hecho, el virrey Toledo decidió terminar las conversaciones y el concordato con Vilcabamba, enviando una expedición militar al mando de Martín García Óñez de Loyola, Martín Hurtado de Arbieto y Juan Álvarez Maldonado, para ocupar Vilcabamba “a sangre y fuego”. Ofreció a la ñusta Beatriz, heredera de las riquezas de su padre Sayri Túpac, como trofeo en matrimonio para quien capturase al Inca.

Con ayuda de los informes de múltiples espías, la expedición española logró burlar las defensas de Vilcabamba, destruir Victos y capturar, tras una larga persecución, al joven rey. Así y tras un juicio sumario en la antigua capital del imperio, Túpac Amaru fue decapitado en mayo de 1572.

Con su muerte terminó oficialmente la Conquista del Perú.

EL PROCESO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ Y DE SUDAMÉRICA

Según prestigiosos historiadores del Perú y el mundo, durante la época de la colonia, el espíritu indómito de los Incas se manifestó una y otra vez, con diferentes sublevaciones, pero con el objetivo de recuperar el Imperio Incaico. La idea del Perú, como una nueva nación, recién empezaba a germinar.

Así lo demuestran las rebeliones de Manco Inca, Juan Santos Atahuallpa, Tupac Amaru II (1780) , Mateo Pumacahua, entre otros.

LA REGIÓN ICA: EL PRINCIPIO DEL FIN

El siglo XIX empezó con grandes revoluciones sociales, a nivel mundial, como consecuencia de la famosa revolución francesa en 1789, cuando el pueblo organizado derrocó a la monarquía, sistema de gobierno que por siglos mantuvo en extrema pobreza y hambruna, al pueblo francés.

En los años 1800, Napoleón conquistó Europa, convirtiendo a la flamante República francesa en una nueva monarquía. Los ejércitos napoleónicos invadieron el decadente Reino de España, que a su vez, gracias a la legendaria guerra de guerrillas, protagonizada por el pueblo español; luchó a muerte por su Independencia. En el proceso, las colonias españolas de Sudamérica, se contagiaron de la ola de revoluciones en el mundo.

Los ejércitos independentistas de Argentina (Provincias Unidas el Río de la Plata) y Chile se enfrentaron a los ejércitos realistas, conformados por los mismos argentinos y chilenos, dirigidos por oficiales españoles americanos y españoles de la Península.

Luego del triunfo del ejército de los Andes, al mando del General San Martín, argentino, y O’Higgins, chileno, en Chacabuco; a los pocos días sufrieron una aplastante derrota a manos de los realistas, en Cancha Rayada.

Al respecto, los historiadores chilenos señalan lo siguiente:

La Batalla de Maipú ocurrida el 5 de abril de 1818, es el hito definitivo del proceso de Independencia iniciado el 18 de septiembre de 1810. La trascendencia de la victoria patriota, en los llanos del Maipo quedó plasmada por Pedro Subercaseaux, en su mural titulado “El Abrazo de Maipú”, en el que aparecen sobre sus caballos y las banderas chilena y argentina, José de San Martín y Bernardo O’Higgins.

La crónica de la batalla se ha reproducido en innumerables escritos. Hoy presentamos el manuscrito y transcripción del telegrama y comunicación , que el mismo San Martín dirigió a Bernardo O’Higgins ese día en horas de la tarde, informándole de la victoria republicana. Sobresale el propósito de mostrar la lección aprendida el 19 de marzo de 1818, en Cancha Rayada, lo que permitió la contundencia del triunfo en la hacienda de Lo Espejo, a través del número de oficiales y soldados presos, la persecución del contingente de Mariano Osorio, que escapó del campo de batalla y la reducida baja de soldados patriotas.

“La patria es libre”, le expresa San Martín a O’Higgins, quien se encontraba en Santiago organizando la milicia que apoyaría a las fuerzas que se hallaban en las afueras de Santiago.

Conformar la tropa no era una tarea fácil, para los revolucionarios criollos. Son recurrentes las deserciones de soldados rasos que, lejos de un sentimiento patriótico muchas veces luchaban por una paga o un hipotético botín. Por ello, San Martín redactó de manera reservada la siguiente instrucción a sus oficiales de las cuales destacamos la siguiente:

“Antes de entrar en acción procurarán los jefes una ración de vino y aguardiente (prefiriendo siempre el primer licor) a su tropa, pero con tal medida que el soldado no pueda propasarse”[1]

Una vez alcanzada la tranquilidad, el Cabildo de Santiago en sesión abierta ofrecía al libertador trasandino el mando supremo de Chile, cargo que declinaría para dejarlo en manos del padre de la patria. Así, por cerca de una década la figura de O’Higgins dominó la política nacional, hasta el 28 enero de 1823.

Por su parte San Martín, prosiguió su proyecto de liberar al Perú del dominio español, en cuya tarea Chile, sería su gran aliado a través del Ejército Libertador.

>>VER TRANSCRIPCIÓN DEL DOCUMENTO ESCRITO POR JOSÉ DE SAN MARTIN A BERNARDO O´HIGGINS.

______________

[1] Archivo Nacional: Fondo Ministerio de Guerra vol. Nº68, fja. 198.

Materias: Arqueología – Documentos – Historia

Palabras clave: José de San Marín – Batalla de Maipú – 5 de abril de 1818 – Bernardo O´Higgins – Independencia de Chile

EL PRINCIPIO DEL FIN:

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ Y SUDAMÉRICA

El 20 de agosto de 1820, zarpa del puerto de Valparaíso – Chile, la legendaria Escuadra Libertadora, rumbo al centro del poderío del Virreynato del Perú. Más de 7 mil hombres, de diferentes nacionalidades, entre tripulación y soldados.

Luego de 17 días de turbulenta navegación, con algunos navíos extraviados, y una serie de peripecias, el 8 de setiembre de dicho año, se produce el histórico desembarco de la Expedición Libertadora del Perú, en la bahía de Paracas, Pisco….hoy, provincia de, LA REGIÓN ICA, CUNA DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ…!

El principio del fin, el primer día de la Libertad, del Perú y Sudamérica, había empezado.

La última y decisiva etapa de la Independencia, consta de cuatro largos años de guerra (1820 – 1824), en territorio de la flamante nación peruana…..y dicha última etapa, empezó en la hoy denominada REGIÓN ICA.

El 4 de octubre de 1820, en la plaza de armas de Pisco, el General San Martín, entrega la orden de operaciones al Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales, al mando de la Expedición de la Sierra, con el objetivo inmediato de la toma de la ciudad de Ica. La ceremonia militar incluyó la entrega de la primera bandera del Perú, diseñada a bordo del navío “San Martín”, por el artista y militar inglés Carlos Wood Taylor.

El 5 de octubre se inició la marcha de los valientes, con más de 1,138 hombres, atravesando el candente desierto iqueño. El 6 de octubre ingresan a la ciudad de Ica, por los sectores de Vilacurí y los hoy distritos de Salas y Subtanjalla. La Expedición de la Sierra, ingresó al cetro de la ciudad, por la hoy denominada avenida Arenales.

El 7 de octubre se produce el combate de Palpa, con la primera victoria patriota. El 15 de octubre se producen los combates de Changuillo y Nasca, el 16 de octubre las fuerzas patriotas obtienen la decisiva victoria con el combate de Acarí.

Después de las primeras victorias de las fuerzas patriotas en el territorio comprendido entre las actuales provincias de Nasca, por el sur (incluyendo a Acarí), y hasta Chincha, por el norte; el 21 de octubre de 1820, en la plaza de armas de Ica, el Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales, jefe de la Expedición de la Sierra; acompañó al alcalde de la ciudad de Ica, Juan José Salas Bernales, en la histórica proclamación y jura de la Independencia de Ica, en cabildo abierto. Cabe precisar, que un día antes, el 20 de octubre de 1820, se firmó el acta de la Independencia, en el Ayuntamiento o Cabildo de Ica (hoy, el local central de la Municipalidad Provincial de Ica). 

Al terminar el acto público, con la ovación y algarabía de miles de chinchanos, pisqueños, iqueños, palpeños y nasqueños; la Expedición de la Sierra emprendió su camino, en fiel cumplimiento de la orden de operaciones del General don José de San Martín. Ese mismo día, San Martín, desde su cuartel general en Pisco, oficializaba con un decreto, la creación de la Primera Bandera del Perú Independiente.

LA RUTA DE LA EXPEDICIÓN DE LA SIERRA:

EL RECORRIDO DE ICA A CASTROVIRREYNA

En 1820, el valle de Ica era un inmenso bosque de huarangos, salpicado por más de 60 lagunas y gigantescos viñedos en manos de hacendados españoles, con mano de obra indígena, y miles de esclavos negros, traídos desde África, y que llegaron por los puertos de Pisco, puerto Caballa, de Nasca, y Tambo de Mora de Chincha.

El río Ica y el cauce incaico La Achirana, aguas arriba y aguas abajo, eran y son en la actualidad, los referentes para los caminos principales o caminos reales, que interconectaban la ciudad de Ica, con las rancherías, caseríos humildes, y gigantescas haciendas, que hasta el día de hoy existen, con sus nombres originales.

La actual ruta asfaltada, desde la plaza de armas de Ica, puente Socorro, San Ildefonso, Bodega Vista Alegre (Parcona ), La Bambarén, Los Lunas, La Tinguiña, Los Molinos; antiguamente era un “camino real” y fue utilizado por el Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales, para abastecer y reforzar a su ejército, acantonado en la plaza de armas de Ica, por más 15 días.

La otra ruta también asfaltada en la actualidad, se inicia en la plaza de armas de Ica, Hospital Socorro, Los Patos, Fonavi San Martín, plaza de armas de San Juan Bautista, El Carmen, el Olivo, puente San Juan, cruza el río Ica y empalma con La Vela, La Jara, La López, Chanchajalla, La Fundición Alta, La Fundición Baja, Chalet, Tacama, sectores del hoy distrito de La Tinguiña; así como Santa Bárbara, Buenos Aires hasta el puente Santa Rosa, sobre el cauce La Achirana, en donde empieza el actual distrito de San José de Los Molinos, prosigue por El Cerrillo, Pampa de la Isla, plaza de armas de Los Molinos, Bocatoma, Trapiche, Chavalina, Huamaní, Ramadilla, hasta el puente que cruza el río Ica y llega a Tambillos (Hancavelica). 

El historiador peruano Manuel C. Bonilla, en su monumental obra “Epopeya de la Libertad”, publicada en 1921 (hace 199 años), expone lo siguiente:

Fue solo el 21 de octubre de 1820, fecha clásica de la creación de la bandera nacional, el día en que, por fin, pudo Arenales mover sus tropas de Ica y dar principio a su admirable primera campaña en la sierra.

La ejecución de las primeras etapas, fue fácil por cuanto se refiere al enemigo ignorante de la evolución insurgente; pero no en el recorrido de los ásperos y estrechos senderos, de ascensión constante hacia las altas cumbres de esa parte de la cordillera. Tales dificultades solo fueron compensados con el entusiasmo y cariñosa acogida, que los habitantes del paso hicieron a la expedición, y con el éxito final de ella.

El número 7 del “Boletín del Ejército Libertador”, del 14 de setiembre, ha servido de única fuente para quienes han tratado de esta marcha; allí se lee: “Después del ataque de Nazca y encuentro de Acarí, la división salió de Ica el 21 de octubre, y a marchas casi forzadas, por entre nieve y peñazcos, llegó el 29 a Atumpampa, 10 leguas de Huamanga”, por eso sin duda nadie hace el itinerario del recorrido.

Estudiándose las cartas publicadas por Arenales en “Memoria histórica, etc.” Paz Soldán en “Historia, etc” y J.J. Bredma en su “Atlas de Historia Argentina”, un esfuerzo de investigación reconstructiva, nos permite establecer, como el más posible, este itinerario:

Ica

a Ramadillas                      25 kilómetros 

a Tambillo                           15 kms.

a Huaitará                           15 kms.

a Cuchicancha                   35 kms.

a Castrovirreyna              35 kms.

Total:                                    125 kms.

Si teniéndose en cuenta la idea del terreno y demás factores para la marcha, se descompone esa distancia en etapas, lógicamente se llegará a establecer las siguientes:

Octubre 21                         Ica a Ramadillas                               25 kilómetros

Ocubre 22                          Ramadillas a Huaitará                    30 kilómetros

Octubre 23                         Huaitará a Cuchicancha                35 kilómetros

Octubre 24                         Cuchicancha a Castrovirreyna 35 kms.

Octubre 25                         Descanso en Castrovirreyna

Total cuatro días útiles de marcha           125 kms.

Esta distribución de etapas, se conforma a la posibilidad real y a la técnica, la longitud de cada una es proporcional a los días de marcha, comenzando por las más cortas, sujetándose para el estacionamiento a los lugares habitados y se encuentra dentro de los límites de esfuerzo establecidos, para mantener a las tropas siempre en estado de actuar.

El brigadier Montenegro, fue enterado de la presencia de enemigos en su jurisdicción, y no sintiéndose fuerte para resistirlos, reunió los elementos de que disponía y se retiró con ellos hacia el norte, buscando el juntarse a las autoridades de Tarma, hacia donde, a su paso, iba haciendo replegar los que encontraba.

La zona de marcha quedábale así expedita a Arenales.  

RÍO ICA: ESCENARIO HISTÓRICO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

El cauce del río Ica es mucho más, que los dos kilómetros del tramo urbano de la ciudad capital de la provincia y de la región, tramo comprendido entre los puentes Socorro, Puno, Grau, Cutervo y Los Maestros; que generalmente ofrece una pésima imagen al turista nacional y extranjero, tramo del río lleno de basura durante los meses de abril a octubre, producto de una falta de cultura y educación ambiental.

El cauce y la cuenca del río Ica, es historia, cultura y tradición, en cuyos valles, desde las alturas de Ica y Huancavelica; se originaron grandes civilizaciones precolombinas, y en dónde se han registrado hechos históricos durante las épocas del Tawantinsuyo, la colonia, la emancipación y la República.

El Ejército Realista del Perú, al mando del Virrey español don Joaquín de la Pezuela, y el Ejército Unido Libertador del Perú, al mando del patriota argentino don José de San Martín; combatieron durante dos años, utilizando ambos bandos, el río Ica, como eje estratégico para las marchas y contramarchas, y los combates que se realizaron en las hoy regiones de Ica, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cuzco, Junín, Huánuco, Pasco y Lima.

Repasemos la obra del destacado historiador y periodista Rodolfo Chalco Cueto “Historia de Ica”, publicada en el 2012, que hace referencia a la historia del río Ica:

Cauces del río Ica   

Según José Fermín Polo, en escrito publicado en el periódico La Ley, el 28 de octubre de 1869, “el antiguo río corría poco más de una milla al sur de Cerro Blanco, seguía por Lagunilla, Monzón, Pampa de Los Castillos (hoy Guadalupe), falda del Cerro Prieto, Río Viejo, Macacona, Cocona, La Victoria y formaba una curva al sureste de Comatrana, pasaba por el oeste de Cachiche, llegaba a Jato, hasta más de una milla al sur de Garganto, frente a la bocatoma del cauce San Agustín, para seguir la dirección o cauce del río actual”. Los investigadores no han podido precisar la fecha en que el río cambió de cauce ni porqué se produjo el cambio de rumbo, pero según el sacerdote Antonio de la Calancha, autor del libro Crónica Moralizada de la Orden de San Agustín, hasta el año 1637 el río pasaba por el costado de Cerro Prieto, hecho del que fue testigo.

El Sacerdote Ignacio Arpón de Velasco, afirma haber leído un escrito antiguo en el que se señalaba que “en un año abundantísimo de lluvias llegó a nuestros campos una avenida tan colosal que ocasionó innumerables destrozos, llevándose la avasalladora corriente árboles y malezas, hasta formar un inmenso valladar, tan alto y sólido cerca al Cerro Blanco que el agua represada se abrió paso impetuosamente y cambió de rumbo, descendió por el oriente de San Juan y de Ica, hasta Garganto, formando el cauce actual”.

En el acta de fundación del hospital San Juan de Dios, producto de la fusión de los hospitales San Nicolás y San José, fechada el 21 de abril de 1650, se señala que el hospital San José estaba mal ubicado “cerca del río, en lugar húmedo y caídas las enfermerías (enfermedades)”.

El historiador Juan Donaire Vizarreta, por su parte, cree que la derivación se debió a derrumbes ocasionados por algún fuerte movimiento sísmico. El investigador Félix Quinteros, sostiene que el río Ica ha tenido tres cauces a través del tiempo, siendo el más antiguo el que se iniciaba en La Macacona y avanzaba serpenteando las pampas de Antoñete, Guadalupe y Villacurí, para desembocar en Paracas. Cree que este cauce quedó inactivo hace un milenio. Los restos arquelógicos hallados en la ruta así parecen confirmarlo.

El segundo cauce también partía de La Macacona y se le conocía con el nombre de río Macacona. Sostiene, el mismo investigador, que este cauce llegaba a Cerro Prieto desviándose hacia el sur, pegado al desierto arenoso, seguía por La Angostura, El Guayabo, La Victoria, Comatrana, Bajo Los Nascas, Alto de Comatrana, costado del cerro de Huacachina y cerro La Huega, Cachiche, Jato, San Jacinto y Tajahuana, donde se unía con el actual cauce.

Cuando llegaron los españoles cruzaron este río, según se menciona en crónicas de ese tiempo.

El tercer cauce del río Ica es el que actualmente existe. El año 1916, mediante ley se dispuso el encauzamiento del río Ica, obra que recién se ejecutó entre 1932 y 1935, comprendiendo 18 kilómetros. Este cauce, lamentablemente no tiene capacidad para soportar grandes avenidas de agua, motivando periódicas inundaciones de los campos de cultivo y de los centros poblados, incluida la ciudad. Expertos de la Universidad Nacional “San Luis Gonzaga”, luego de analizar las causas e la inundación de 1998, emitieron un informe, el 4 de febrero de ese año, señalando que las inundaciones futuras podían evitarse construyendo “un aliviadero hacia el antiguo cauce”, es decir, hacia la pampa de Villacurí.

CAUCE LA ACHIRANA: ESCENARIO HISTÓRICO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

Sobre el cauce La Achirana, acudimos a la obra del destacado historiador y periodista Rodolfo Chalco Cueto y su libro “Historia de Ica”, publicado en el 2012, y refiere:

El cauce de la Achirana tiene una extensión de 30 kilómetros, forma parte del potencial turístico de la ciudad de Ica y posibilita el regadío de 11,2440 hectáreas pertenecientes a 7,000 usuarios. Se extiende desde la bocatoma del río Ica hasta Aguada de Palos, en La Venta. Sobre su origen, don Ricardo Palma escribió una leyenda famosa a nivel mundial, indicando que en 1412, el Inca Pachacútec y sus hijos, llegaron al valle de Ica para su conquista, pero antes de hacer la guerra persuadió a los nativos iqueños y con 40 mil guerreros, construyeron el legendario cauce La Achirana del Ica, “que conduce hacia lo más hermoso”; al pago de Tate donde residía una hermosa doncella. 

Durante diez días, los cuarenta mil hombres del ejército se ocuparon en abrir el cauce que empieza en los terrenos del Molino y de Trapiche y termina en Tate, heredad o pago donde habitaba la hermosa joven de quien se apasionara Pachacútec.

El agua de La Achirana del Inca suministra abundante riego a las haciendas que hoy se conocen con los nombres de Chavalina, Belén, San Jerónimo, Tacama, San Martín, Mercedes, Santa Bárbara Chanchajalla, Santa Elena, Vista Alegre, Sáenz, Parcona, Tallamana, Pongo, Pueblo Nuevo, Sunampe y, por fin, Tate.

Tal, según la tradición, es el origen de La Achirana, voz que significa lo que corre limpiamente hacia lo que es hermoso.

Y son estos lugares mencionados, centros poblados y haciendas, escenarios históricos por donde transitaron y se aprovisionaron, con el apoyo del pueblo iqueño; la Expedición Libertadora de la Sierra, de Juan Antonio Álvarez de Arenales, escoltado por el flamante Escuadrón de Caballería “Auxiliares Patriotas de Ica”, la primera unidad del Ejército del Perú Independiente; legendario escuadrón creado el 21 de octubre de 1820, en la plaza de armas de Ica, por el General don José de San Martín.  

LA CUENCA INTEGRADA DEL RÍO ICA: POTENCIA ECONÓMICA

EN EL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

Para dejar totalmente clara nuestra tesis, que el río Ica es un escenario histórico de la Guerra de la Independencia, que es un potencial económico y turístico en el actual siglo XXI y que por lo tanto merece ser revalorado, así como merece la puesta en valor de sus lugares arqueológicos y las ruinas y vestigios de las antiguas haciendas coloniales y republicanas; presentamos datos actualizados extraídos de internet:

El río Ica es un río del Perú, uno de los cuatro que, de norte a sur, descienden en forma paralela y conforman la red hídrica del departamento de Ica. Estos son el el río San Juan o Chincha, el río Pisco, el Ica y el río Grande (Ica), todos pertenecientes a la vertiente del Pacífico.

La cuenca integrada del río Ica está formada por la cuenca natural del río Ica, en la vertiente del Pacífico, y parte de la cuenca alta del río Pampas, en la vertiente del Atlántico, y que constituye el sistema Choclococha. Las aguas de esa parte de la cuenca del río Pampas es derivada hacia la vertiente del Pacífico a través de un traforo de la cordillera de los Andes.

La cuenca integrada, tiene un área total de 8.103 km² (desde las nacientes del río Pampas, hasta la desembocadura del río Ica en el océano Pacífico); y se localiza entre las siguientes coordenadas geográficas: 13º10′-14º53′ S y 75º01′-75º54′ W; sus componentes tienen la siguiente área y localización:

•             Sistema Choclococha: área total: 392 km², ubicado entre las coordenadas geográficas: 13º10′ – 13º34′ S y 75º01′ – 75º20′ W, altitud media: 4.600 m.

•             Cuenca natural del río Ica: área total 7.711 km², ubicada entre las coordenadas geográficas: 13º28′-14º53′ S y 74º58′-75º54′ W, altitud: 0 – 4.503 m.

La cuenca del río Ica, se encuentra ubicada en la zona central del departamento de Ica, comprendiendo dentro de su área parte de las regiones denominadas Costa y Sierra (coordenadas 13º10′ – 14º53′ S y 75º01′ – 75º54′ W).

Políticamente, forma parte de las provincias de Ica y Castrovirreyna (departamento de Ica y Huancavelica), cubriendo una extensión de 7.711 km², de los que 2.234 km², situados por encima de los 2.500 m, corresponden a la cuenca húmeda, con precipitaciones superiores a 200 mm total anual.

La cuenca del río Ica, tiene una forma muy particular, el sector superior, comprendido entre su origen y San Juan, describe una gran curva o semicírculo, mientras que a partir de esta localidad hasta Ullujalla, tiene un alineamiento sensiblemente recto con un rumbo ligeramente sudsudeste.

Aguas abajo de Ullujalla, el cauce describe dos pequeñas curvas de sentido inverso hasta llegar al caserío Montenegro, desde donde, con un alineamiento casi recto desemboca en el Océano Pacífico.

El valle de Ica se extiende hacia el Sur, alrededor de 55 km, a lo largo de los contrafuertes occidentales de los Andes, su ancho varía entre 2 y 8 km, y la planicie del valle va desde los 300 hasta los 600 m; el clima es árido, con precipitaciones anuales de 3 mm, la temperatura es bastante uniforme, fluctuando los promedios mensuales entre 17 °C en julio, y 25 °C en febrero.

El valle de Ica, con 30.720 ha de área agrícola neta y 37.800 ha de área total global (ONERN, 1971), está conectado a la capital de la República y a las principales poblaciones del Sur del país, mediante la carretera Panamericana, la más importante vía de la red de carreteras del país y que cruza el valle; esta carretera une las ciudades de Lima e Ica mediante un tramo asfaltado de 308 km.

Otra vía importante es la que se inicia en Ica y llega hasta Córdova, con desvíos que conducen a Santiago de Chocorvos, San Miguel de Curis y San Juan de Huirpacancha, pueblos ubicados en la cuenca alta del río Ica.

LA POTENCIA COLONIAL DE LA TINGUIÑA:

HACIENDAS, BODEGAS, CABALLOS PERUANOS DE PASO

Y CAPITAL HUMANO

La Expedición Libertadora de la Sierra, al mando de Álvarez de Arenales, no pudo escoger mejor ruta, que los territorios que hoy se denominan los distritos de San Juan Bautista, La Tinguiña y San José de Los Molinos; que en el año 1820, rebosaban de recursos, bajo la explotación del yugo español. Una vez más, acudimos a internet para corroborar esta afirmación, con los siguientes datos:

LA BODEGA MÁS ANTIGUA DE SUDAMÉRICA

“En la década de los años 1540 Francisco de Carabantes creó el Viñedo de Tacama, que es el más antiguo del Perú. Desde allí la vid se difundió a Chile y Argentina”.

José del Pozo, “Historia del Vino Chileno”, 1998, Santiago de Chile, Editorial Universitaria

Es un placer ofrecerles un especial servicio de visitas guiadas a nuestro viñedo y bodega en el valle de Ica. Tacama es conocida por sus vinos espumosos y piscos, pero Tacama es también un lugar. Y un lugar, tómennos la palabra, especial.

Tacama es especial por su historia: es uno de los viñedos más antiguos de América. Hasta hoy es regado por un canal que en el siglo XV construyó el Inca Pachacútec – la Achirana del Inca – y que inmortalizó en una de sus bellas tradiciones, Ricardo Palma. En Tacama se ve la centenaria prensa de huarango con la que se extraía el jugo de las uvas para hacer, vinos, piscos y espumosos en el lugar.

Tacama es especial por su ubicación: situado en la parte alta del valle de Ica, la viña funciona como un mirador donde la naturaleza se extiende hasta donde llega la mirada y dónde un mar de parras va a morir en los pies mismos de los Andes, que en Tacama, se ven achicarse hasta volverse dunas y, finalmente, desierto.

Tacama es especial por su arquitectura: uno de los pocos lugares del Perú donde ha sobrevivido una hacienda antigua con todos sus elementos típicos: la alameda de árboles, el patio, los arcos, la iglesia, el campanario, las caballerizas, e incluso, muchas de sus tradiciones.

Los caballos de paso que hoy se ven en los desfiles de Tacama son los descendientes de la cría creada por Don Manuel Pablo Olaechea Guerrero, en el siglo XIX al cruzar yeguas árabes importadas de España con sus potros peruanos de paso, creando así la “raza Tacama” que ha sido un elemento clave en la historia y en la evolución del caballo peruano de paso.

Tacama es especial por su bodega: un lugar en donde usted podrá apreciar, con visitas guiadas en español o en inglés y paso a paso, cómo se usa tecnología de punta para continuar con una tradición centenaria y producir vinos, piscos y espumosos que ganan premios de excelencia en los más prestigiosos concursos internacionales y llegan a los mercados más exigentes.

Tacama, en fin, es especial por la experiencia: porque supone recorrer, en un día, la historia, la naturaleza y la tecnología, mientras uno sigue el camino de la uva desde los almácigos en que primero se siembran hasta los vinos en que finalmente se convierten – y que sus visitantes podrán degustar.

Vengan a compartir con nosotros la experiencia de Tacama. La visita tomará dependiendo de su curiosidad, hasta 2 horas, pero nuestra promesa es que lo acompañará toda la vida”.

Asimismo, la antigua hacienda Vista Alegre, que hoy abarca los distritos de Parcona y La Tinguiña, nos ofrece una minúscuila parte de todo su poderío que alguna vez ostentó en la época colonial: 

BODEGA VISTA ALEGRE

Provenientes de Italia, los hermanos Picasso se instalan en el valle de Ica en el año 1850, para luego fundar Bodega Vista Alegre, en el año 1857.

Inicialmente trabajaron las variedades viníferas existentes, para luego importar variedades finas, como Cabernet, Sauvignon, Chenin o Pinot Blanc, Carignan, Malbec, Tempranillo, Merlot y muchas otras… propagándose además por todo el país, iniciando así la verdadera historia del Vino Fino en el Perú.

Hoy la familia Picasso en su cuarta generación, siguen invirtiendo y modernizando día a día Bodegas Vista Alegre. Profesionales, Técnicos (peruanos y extranjeros) especializados en Italia, Francia y Argentina, forman parte de la gran familia Vista Alegre, es decir, cada día mejor que ayer.

Bodega Vista Alegre en Ica

Tradicional bodega dedicada a la elaboración de vino y pisco. Todavía conserva características de la usanza colonial para procesar la vid. Ubicada hacia el noreste de la ciudad de Ica.

Una de las bodegas de vinos y piscos más grandes del Perú. Tuvo su origen en la época colonial. A inicios del Siglo XX se buscó mejorar la calidad de las variedades de uva existentes en la región.

PROYECTO DE PUESTA EN VALOR DE LUGARES HISTÓRICOS,

ARQUEOLÓGICOS Y TURÍSTICOS DE LOS DISTRITOS DE SAN JUAN BAUTISTA, LA TINGUIÑA, PARCONA Y SAN JOSÉ DE LOS MOLINOS

EN EL BICENTENARIO

Y para recordar, revalorar y rescatar del olvido los escenarios históricos, que están a la espera de ser descubiertos y reduscubiertos por las nuevas generaciones, en el Bicentenario de la Independencia del Perú; los presentamos con orgullo y admiración:

•             Anamia

•             Buenos Aires

•             Camacho

•             Chalet

•             Chanchajalla

•             Cordero Bajo

•             Fernando León de Vivero

•             Fundicion Alta

•             Fundicion Baja

•             Fundo Bernales

•             Fundo La Bordon

•             Fundo La Chacarilla

•             Fundo Las Mercedes

•             Fundo María

•             Fundo San Antonio

•             Fundo Torrecilla

•             Fundo Uribe

•             Fundo Venancio

•             Hacienda Bambaren

•             Hacienda Esperanza

•             Hacienda La Vela

•             Hacienda Lopez

•             Hacienda San José

•             Hacienda San Miguel

•             Hacienda Tacama

•             La Jara

•             La Lopez

•             La Maquina

•             La Nueva Esperanza

•             La Tinguiña

•             Los Lunas

•             Los Romanes

•             Manco Capac

•             Pampa Blanca

•             Residencial Luren

•             San Martín

•             Santa Barbara

•             FUNDICIÓN BAJA

•             FUNDICIÓN ALTA

•             Santa Elena

•             Tacama

•             Ungeta

•             Zurita

EL CAPITAL HUMANO DEL VALLE DE ICA, EN LA COLONIA, EN LA EMANCIPACIÓN Y EN LA REPÚBLICA

 Mano de obra indígena en las haciendas jesuitas de Ica-Perú (1767-1800)

 Hilda Barentzen

 Marzo de 2004

Ica, conocida desde la fundación del virreinato como la Villa de Valverde,3 perteneció hasta entrado el siglo XIX a la organización geopolítica de Lima, cuya administración dependía de la metrópoli. En 1780 figura como corregimiento, instancia bajo la cual los Borbones administraron severamente sus ingresos. De acuerdo con la tradición prehispánica, Ica estaba compuesta por pagos4 (Chunchanga, San Jerónimo, Humay, Macacona, San Martín, entre los principales) dominados por la escasa, cuando no estacional, cuenca de los ríos Macacona, Nazca, Pisco y la acequia de origen prehispánico La Chirana, posteriormente se constituyeron en haciendas. Frente a ellos estaban situados los villorrios de Ica, Pisco y Nazca, de carácter urbano.

El antiguo centro del regimiento real tenía disposición aquí, con salida directa por tres puertos al Pacífico: Caballa, Pisco y Tambo de Mora. El manejo de las haciendas, su producción e intercambio comercial daban a este lugar un carácter importante, cerrado al principio por la política económica de la Compañía, pero distinto, a mediados del último tercio del siglo XVIII, pues su flujo mercantil supuso en gran medida estructuras administrativas que dominaron la extracción de los recursos.

La legislación indiana que regulaba el tratamiento de los indígenas en el siglo XVIII se basó en las Recopiladas de Indias, cuyo corpus tiene en el libro vi una sección que dispone el uso de la mano de obra, de la cual nos ocuparemos más adelante. Sin embargo, a pesar de ello la situación fue muy irregular: de un lado, las órdenes eclesiásticas actuaban en compromiso con sus propias reglas, mientras que los civiles se debían guiar estrictamente por las Recopiladas, aunque omitían habitualmente esta vía legal.

De las leyes Recopiladas de Indias transcribimos literalmente las que se aplican a los casos tratados, teniendo en cuenta que éstas eran la legislación activa hacia 1767 a pesar de las reformas, las cuales sólo incidieron en la limitación del poder de la Iglesia y en el desplazamiento de cargos administrativos, pero no en la situación del indígena.

La hacienda jesuita tenía como base de su organización la capacidad individual y la habilidad del trabajo en grupo, que sirvieron a la política lanzada por la Compañía y se rompieron con su expulsión; la posterior organización pretendió crear un modelo sustituto basado en la designación de administradores civiles nombrados por una real orden, sujetos a cambio de acuerdo con su desempeño y a la producción de la hacienda, según se señala en los documentos de las distintas haciendas revisadas en la sección de Temporalidades.

Haciendas y mano de obra indígena

En la tradición occidental el trabajo manual estaba a cargo de las clases serviles y esclavas, de tal manera que para los españoles llegados a América, la mano de obra estuvo conformada por la indígena a la que se sumó luego la esclava. En 1601 se estableció el concertaje o concierto de los trabajadores, en el cual éstos acordaban laborar para determinado propietario a cambio de un jornal.

Los productos vitales para sustentar el desarrollo de la hacienda, en lo que corresponde a los oficios bien conocidos por los indígenas, fueron la hechura de botijas, la agricultura y el arrieraje, que no siempre corría por cuenta de la población esclava, pues tanto ésta como la población indígena se destinaban a trabajos de lagaradas, vendimias y limpias, entre otros oficios. Cada hacienda tiene un caso particular: mientras las haciendas más grandes presentan necesidad de mano de obra regular, a pesar de la esclava, las menores sólo tienen algunos casos sueltos.

Seguidamente revisamos el descargo correspondiente en el periodo comprendido entre los años de 1767 a 1800, de siete haciendas seleccionadas para el presente estudio.

San José de la Nazca

Ubicada en el valle de Nazca, tenía un anexo con producción de aguardiente denominado la Ventilla. Su tasación original es de 247 729 pesos reales,17 con un total de 73 290 cepas utilizables en la extracción de mostos que arrojaban una producción anual promedio -en el periodo de 1767-1775—18 de 5 000 botijas de vinos y aguardiente, con una tendencia al declive a partir de 1786 que figura en las cuentas administrativas.19

En el cuadro 1 se detallan las cuentas realizadas en 1768 y en las que se hacen los descargos de 1767. La mano de obra documentada es la de los arrieros cuyos pagos se hacen a nombre de Matías Sotil, Luis Méndez y varios otros. La suma asciende a 4 r. la carga, haciendo el total de 2 410 p. 6 r. en el proceso de arrieraje, el trabajo es entre indígenas y mestizos.

En 1769 figuran pagos por conducción. El pago a los jornaleros se incrementa a causa de la epidemia de viruela, y respecto de los botijeros hay un total de 866 botijas labradas. En 1770, se realiza un pago por 29 p. 4 r. a Domingo Guerrero por la saca de aguardiente.

En 1771, por conducción de esclavos fugitivos, se paga a Benturo Enciso y a Joseph Robles 48 p. 4 r.; los jornaleros Luis de Mesa y Josef Donayres reciben respectivamente 30 p. y 54 p. por la saca de aguardiente y por guarda.

En 1772, la producción es de 3 767 botijas de vino con descargo de 804 a la factoría en Lima; el cargo de peruleras de aguardiente es de 2 624 con descargo de 1 159 a la factoría. No se encuentran gastos por arrieraje, a pesar de que, de las cuentas se deduce un movimiento de botijas y peruleras a Caballa para su posterior embarque al Callao, es lógico especular que debe pagarse por el traslado de estos efectos de la hacienda a Caballa, pero no consta en los documentos.

En 1773 se describe un pago a Hilario Mitanta, oficial de botijeros, por 556 botijas que labró a 2 r. cada una, haciendo un total de 139 p., trabajo realizado por enfermedad de los esclavos de este oficio.

En el año de 1775 se remata a don Francisco de Ángulo, la hacienda de San José de la Nazca, su anexa la Ventilla y la estancia denominada San Antonio de Loccha con sus anexas, todas pertenecientes al Colegio del Cuzco y las tierras de Guarangal y Copara propias del colegio de San Pablo.

Loccha, situada en la provincia de Lucanas (actual Ayacucho), obispado de Huamanga, fue inicialmente donada por el cacique y curaca de este pueblo a don Sancho de Córdoba, encomendero de Laramate, a la que se anexaron otras tierras que “donan los indios por muchos tributos, tiene en contorno de tres leguas” (una legua: 5 196 m), y son todas tierras de ganado atendidas por indios tributarios a los que, inclusive, cuesta conseguir por lo apartado e inhóspito del terreno y del clima.

Los documentos refieren que se encuentran indios en posesión de las tierras.

En julio de 1782, don Francisco de Ángulo y Guisla propone anexar la otra mitad de Coyungo que le pertenecía a San Javier, porque le “es más fácil llegar al puerto de Caballa por Lacra que por Coyungo” . No es extraño que don Francisco estuviera tratando de ahorrar gastos de transporte.

Sólo se ha encontrado el libro de cuentas líquidas del año 1768. En éstas figuran los datos de venta del factor, gastos fiscales, bodegaje y transporte, todos ellos que en detalle se suman para dar el precio de venta de las botijas de vino y peruleras de aguardiente.

En el inventario de 1801, la extensión de la hacienda es de 340 fanegadas, 21 eolios, 625 varas, incluidos los anexos. Sin contar las tierras de Locchas (Tocahuasi y Casoni) que en 1775 se subastaron a don Francisco de Ángulo.

Nuestra Señora de Belén

Ubicada en Ica, tenía un solo anexo: Chavaliña. Su extensión, incluyendo el anexo, es de 59 fanegadas 1 eolio y 768 varas. Las cuentas empiezan a presentarse a fines de 1767, siendo administrador Antonio Portuondo.35 Este año, el maestro Laureano Toledo recibe 85 p. por 680 botijas labradas. Los arrieros Carlos Cárdenas, José Beato, Joseph Donaires, Bartolomé Cordero y Sebastián Sendero conducen diversos efectos por 94 p. 4 r.

Los jornaleros reciben por regar y por la guardianía de noches y días de fiesta, 38 p. 2 r. y por la saca de aguardiente 62 p.

En 1769 se manda a labrar gran cantidad de botijas: 500 a Mario Mitante, 288 a Joseph Guarnan, 501 a Alejo Ventura, 541 a Gabriel Rejan, 418 a Baltasar Aquije, 776 a Andrés Chutu y 512 a Andrés Guarnan. Como la hechura de cada botija es a 1 r. si es en blanco, o sea sin quemar, se paga en total 442 p. Los arrieros Carlos Cárdenas, Juan de Zegarra y Jacinto Ramos conducen diversos efectos por 228 p. 5% r. Francisco Cueto se encarga de la saca de aguardiente por 60 p. Por regado y guardianía de aguas en días de fiesta, 9 p. 6 r. y por jornales a indios en quince lagaradas (20 hombres en cada lagarada) para la pisa de uva, 150 p. A finales de año asume la administración don Juan Maurtua y Pedreros.

En 1770, los arrieros Pascual Chávez y Pedro Alcántara conducen diversos efectos por 92 p., los maestros Andrés Múñante y Francisco Guarnan labran 1 112 y 240 botijas respectivamente por 169 p. Francisco Cueto realiza la saca de aguardiente en 20 días por 20 p. y los regadores, que “conducen el agua sin desvarío a los parajes destinados”, por 19 p 3 r. En este año se deja de enviar aguardiente a Huancavelica; el aguardiente de caña, de inferior calidad y precio, domina el mercado de la sierra.

En 1771 se señala con claridad que la labranza corría por manos de un maestro botijero indígena, hacia el mismo año a razón de 1 r. por cada botija labran Andrés Múñante y José Guarnan. El arrieraje corre por cuenta de Antonio Soto, indígena que, al no saber firmar, recurre al capellán Felipe Reina para sacar su cuenta, con un total de 29 cargas a razón de 12 r. cada una. Francisco Cueto vuelve a realizar la saca de aguardiente por 35 p. y a los regadores por su trabajo mensual se les da un total anual de 28 p. 2 r. Este año se producen 904 botijas de aguardiente de las cuales 628 son remitidas al puerto de Pisco.

En 1772, se paga a Andrés Múñante por la labranza de 650 botijas, 81 p. 2 r.; al arriero Joseph Uribe, entre otros, por los fletes de diversos efectos, 51 p.; en tanto que a Francisco Cueto por la saca de aguardiente, 40 p., y a los regadores, según costumbre, 25 p. 4 r. Este año se producen 902 botijas de aguardiente, de las cuales 784 se remiten al puerto de Pisco.

En 1773 el arriero Joseph Donaire por la conducción de diversos efectos recibe 91 p,; el botijero Andrés Múñante por la hechura de 450 botijas, 56 p. 2 n; Francisco Cueto otra vez realiza la saca de aguardiente por 38 p. y a los regadores, según costumbre antigua, se les paga 23 p. De las 676 botijas de aguardiente producidas, 389 fueron remitidas al puerto de Pisco y 126 botijas del botijambre de sierra se venden a razón de 8 p. en la hacienda.

En 1774 el arriero Joseph Donaires conduce cargas de diversos efectos por 33 p.; el botijero libre Joseph Guarnan realiza 635 botijas por 79 p. 3 r.; Francisco Cueto por la saca de aguardiente, 32 p., y se paga a los regadores un total de 10 p. En este año se producen 603 botijas de aguardiente, 358 de ellas se remiten al puerto de Pisco y 110 del botijambre de sierra se venden en la hacienda. Para el siguiente año, la hacienda es rematada a Francisco de Villar y Dehesa.

En el total de entradas no figura la cantidad de venta a Huancavelica porque no tiene descargo de impuestos (éstos están presentes sólo en la hacienda San Jerónimo de Ica) y en el año de 1770 se ha sumado al producto libre, el valor de las botijas en poder del factor y avaluadas.

CONCLUSIONES

El aporte de la población del valle de Ica (hoy, la provincia de Ica, con sus 14 distritos), en el año 1820, para el Ejército Libertador de San Martín, fue contundente. Cabe precisar que al mencionar la palabra pueblo o población, nos referimos también, a dos bandos bien definidos: los realistas y los independentistas, en todos los niveles sociales. Obviamente, la mayoría del pueblo iqueño, era independentista o patriota.

La mayoría de los pueblos del valle de Ica, contribuyeron en forma voluntaria a la conformación y refuerzo de la Expedición de la Sierra al mando del Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales.

Por el norte, los sectores ubicados en los hoy modernos distritos de Salas y Subtanjalla, recibieron y apoyaron a la Expedición de la Sierra, que ingresó a Ica, el 6 de octubre de 1820.

De igual forma, las haciendas coloniales del valle de Ica, de los distritos de San Juan Bautista, La Tinguiña, Parcona y San José de Los Molinos, se convirtieron en bases militares de avanzada durante la primera etapa de la Guerra de la  Independencia, desde 1820 a 1822.

Por el sur del valle de Ica, también los pueblos iqueños, hoy distritos agroexportadores, aportaron al Ejército Libertador, vale decir, a la Expedición de la Sierra.

El pueblo iqueño, conformado por los trabajadores de la haciendas coloniales, contribuyeron con su experiencia, habilidades y destrezas, para el soporte logístico de la Expedición Libertadora de la Sierra.

El Libertador San Martín revaloró y logró la puesta en valor de la ruta milenaria de las culturas precolombinas y de los Incas, utilizando en forma estratégica el imponente escenario de las hoy regiones de Ica, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Huancayo, Pasco, Cuzco y Lima.

En la actualidad, los denominados 14 distritos del valle y provincia de Ica, constituyen  potencias agroindustriales del Perú, cuyas raíces están fortalecidas por su historia, cultura, tradiciones y costumbres. 

 Ica – Perú 4 de enero del 2021

INVESTIGACIÓN:

Mag. Juan Carlos Romaní Chacón

Jromani.chacon@gmail.com

Cel. 970 917752

BIBLIOGRAFÍA

“Epopeya de la Libertad”

Reminiscencias Históricas de la Independencia del Perú

TOMO I  – Págs. 234, 235, 236, 237

Setiembre a Diciembre de 1820

Autor: Manuel C. Bonilla 

Págs. 149 a 160

Lima 1921 

Chalco Cueto, Rodolfo. “Historia de Ica”

Ica, 2012

Mano de obra indígena en las haciendas jesuitas de Ica-Perú (1767-1800)

Hilda Barentzen

Marzo de 2004

José del Pozo, “Historia del Vino Chileno”, 1998.

Santiago de Chile, Editorial Universitaria

Otros datos extraídos de Internet.

Sobre el autor

Juan Carlos Romaní Chacón

Periodista, escritor, editor, docente e historiador.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, por la Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica. Maestría en Educación, con mención en Investigación y Docencia en la Educación Superior, por la Universidad “José Carlos Mariátegui” de Moquegua.

Empleado público con 25 años de servicios, como relacionista público y comunicador del Estado, en diferentes gobiernos locales. En la actualidad se desempeña como investigador en la Biblioteca Municipal “José de San Martín” de la Municipalidad Provincial de Ica – Perú.

Como diseñador gráfico ilustró las páginas del Diario “El Informal” de Lima en 1990. Ha editado revistas de actualidad, cultura y turismo, y otras publicaciones institucionales. Ha publicado artículos y documentos, y ha colaborado en la edición de diferentes diarios, revistas y libros de la región Ica.

Ejerció la docencia en la Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Arqueología. Su línea de investigación está ligada a las clases populares de los siglos XIX y XX peruanos, y el estudio de sus tradiciones y costumbres, especialmente en el ámbito de la Región Ica y su aporte a la Independencia del Perú.

Promotor cultural y Director  de Relaciones Públicas del Festival Internacional de la Vendimia Iqueña, por seis años consecutivos. Organizador del Concurso Nacional de Afrodanzas “Reina de la Vendimia Iqueña”. Jefe de Relaciones Públicas y Maestro de Ceremonias de la Municipalidad Provincial de Ica. Organizador del Programa de Domingos Cívicos “En Ica nació la Patria” en la plaza de armas de Ica (2007 – 2019).

Se desempeñó como Director de Comunicación y Publicaciones del Colegio de Periodistas del Perú, Consejo Regional de Ica, período 2018 – 2019.

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