Iqueños del Bicentenario: El legado de los Caciques de San Juan de Urin Ika, distrito San Juan Bautista [ARTÍCULO]

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Revalorar nuestra historia, nuestra identidad, la memoria colectiva de nuestros pueblos hermanos de la Región Ica y del Perú; significa respetar y defender el legado de nuestros antepasados, y preservar nuestras antiguas tradiciones y costumbres, con la permanente difusión y concientización de las nuevas generaciones de iqueños y de peruanos.

Redescubrir y revalorar nuestra historia regional; entonces, nos permite rescatar y poner en práctica los valores de identidad, patriotismo, trabajo, honestidad, libertad, independencia, responsabilidad, resistencia, fe, devoción, integridad, compromiso y coraje; valores que tenemos que inculcar a nuestros hijos y fortalecerlos con la práctica diaria, con el ejemplo de vida; en el hogar, en el barrio, en el centro de trabajo, en la escuela, en la universidad; identidad y valores, que son nuestras armas con las que nos enfrentamos a todos los males de la sociedad; como la corrupción, las epidemias y pandemias, la desigualdad y la injusticia social.

El gran historiador, el Padre Alberto Rossel Castro, nos dice:

“La parcialidad de San Juan de “Urin – Ika” fue una sección de la Kollana Huaranga, quedando el de San Juan para los Tatax y los de Urin para los Aquije.

El primer cacique de San Juan fue don Domingo Tatax (Tataje) perteneciente a la Huaranga Inka Kollana, cuyos padres fueron don Pedro Tatax, indígena principal de la Huaranga Kollana de Urin-Ika, y doña Juana Magdalena Anikama, hija esta última, de don Fernando Anikama, el viejo, y de doña María Chumbichate.

Don Fernando, el viejo, fue hijo a su vez, de otro Fernando Anikama, el más viejo que pertenecía a los indígenas de Urin Ika y fue bautizado en tiempos de la Conquista.

Don Juan Esteban Tatax o Tataje, cacique de San Juan, que inició un juicio ante la Suprema Audiencia de Lima, el año de 1759, contra don Hermenegildo Baptista Carbajo y Chacalcasi, que se adueñó del Cacicazgo de San Juan, hace ver su genealogía materna y paterna. Por línea paterna es hijo legítimo de don Francisco Tatax y de doña Francisca Mallurí, que lo fue de don Lorenzo Tatax, casado con doña Josefa Wamán Aquije, sus legítimos abuelos, que también lo fue de don Domingo Tatax, matrimoniado con doña María Cumbi Wamán Musia, cacica de la Villa de Pisco, sus bisabuelos.

Por línea materna, don Juan Esteban Tatax, es nieto y descendiente legítimo de doña Josefa Huamán Aquije, hermana legítima que fue de don Bernardo Huamán Aquije, propietario de Urin Ika y que éste fue hijo legítimo de don Gaspar de los Reyes Wamán Aquije, y que lo fue de don Felipe Wamán Aquije, que lo fue también de don Alonso, el viejo, Wamán Aquije, cuarto abuelo materno del mismo don Juan Esteban Tatax.

El incidente judicial que siguió don Esteban Tatax contra don Hermenegildo Carbajo Baptista y Chacalcasi, quien se casó con doña María Jacinta Mukaywate; alegaba ésta ser descendiente de Andrés Mukaywate, cacique interino un tiempo de Urin Ika, y que, por tanto, le pertenecía el Cacicazgo de la parcialidad de San Juan, fue porque don Hermenegildo Baptista Carbajo, llegó a obtener el dominio en este Cacicazgo, por un simple nombramiento expedido por el Corregidor de Ika, don José de Collenechea. Se confirma este hecho cuando el 2 de setiembre de 1762 don Hermenegildo y doña Jacinta Pérez Mukaywate, declaran ser “indios caciques y oriundos del pueblo” de San Juan.

Los testigos presentados por don Esteban Tatax, declararon que doña Jacinta Pérez Mukaywate era descendiente de un indígena forastero, de nacimiento humilde, de la ciudad de Trujillo, y que don Andrés Mukaywate, hijo de don Diego Mukaywate, dependía también de indígenas tributarios, y que por nunca, éste ni aquella, podían pretender el Cacicazgo de San Juan ni de Urin Ika. El juicio terminó con sentencia promulgada el 9 de agosto de 1776 por la Real Audiencia de Lima, dando por fundada la demanda interpuesta por el cacique don Fernando Tatax.

El 19 de octubre de 1582, don Fernando Anicama, el viejo, aparece ante el Notario Público García de Córdova dando poder amplio como cacique de San Juan a don Diego de Ocampo.

EL CRONISTA MIGUEL CABELLO VALBOA Y LA LEYENDA DE HUÁSCAR Y KUMPI YAYA

El Padre Alberto Rosell Castro, continúa:

“Hurgando en los archivos notariales del siglo XVI y XVII, correspondientes a Ica, hemos encontrado ciertos datos históricos que es digo de consignarlos aquí, ya que se trata de la presencia de uno de los cronistas de la Colonia que habíase hecho cargo como cura párroco de la doctrina de San Juan Bautista de Ica el año de 1581 hasta 1586; es nada menos que el presbítero sotana negra Dr. Dn. Miguel Cabello Valboa.

La hábil pluma del historiador nacional Dr. Luis E. Valcárcel cita en la biografía de Cabello Valboa haber sido párroco de San Juan Bautista.

La obra completa de Cabello Valboa (C.V.), descubierta últimamente en “Miscelánea Antártica”, en la Biblioteca Pública de Nueva York, de la cual sólo eran conocidos algunos capítulos de los estudios históricos de la Colección Urteaga Romero y que fue publicada en 1951 por el Instituto de Etnología de la Universidad Mayor de San Marcos. Por ella sabemos que C.V. era clérigo, que ejerció primero sus funciones ministeriales en Nueva Granada, en la provincia de Santa Fe de Bogotá. En Quito se ordena de sacerdote bajo el cayado Pastoral del Obispo Fr. Pedro de la Peña; en 1572 desempeña el curato de Funes. En Quito principió a escribir su “Miscelánea Antártica”. En 1580 parte al Perú. Permanece en Lambayeque algún tiempo recogiendo algunos datos sobre la leyenda de Naylap; y en Lima solicita una colocación y logra obtener la parroquia de San Juan Bautista de Ica, siendo Arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo.

De la sede de San Juan Bautista, C. Valboa realiza frecuentes viajes a distintas partes de la región con el fin de adquirir datos o tradiciones para su obra. Se hace presente enb el III Concilio Provincial Limense por varios motivos: uno, por saludar a su antiguo Prelado el Obispo vde Quito, y por otro, para entrevistarse con los mejores hombres de letras que habían concurrido de distintas regiones al referido Concilio; pues se comunicó con Juan de Valboa, con José de Acosta y Cristóbal de Molina, éste último cura de la parroquia del Espíritu Santo de la Imperial ciudad del Cuzco y conocedor profundo de la Historia Incaica y quizá por eso sigue C. Valboa a Molina al escribir el origen de los Incas, declarándose ferviente partidario de Huáscar.

En la región de Ica, C.V. se informó de la historia y tradiciones iqueñas de boca de los principales caciques, como los “Aquixe” de “Urin”, los “Sullkachangalla” de “Anan”, y los “Tatax” de San Juan de “Urin Ika”.
Entre las cuales tenemos que, cuando Huáscar fue declarado y nombrado legítimo sucesor en el Imperio Incaico, todos los gobernadores y caciques de las provincias enviaron presentes al Cuzco.

EL INCA HUÁSCAR Y LA DONCELLA DEL VALLE DE IKA

El regaló que aventajó a todos ellos, fue el del gobernador del Valle de “Ika”, “Pisko” y “Umay”: INKA TOPA, que consistía en una hermosa doncella LLAMADA “Kumpi Yaya” (Kumpi: tejer); yaya-amo: señor), hija legítima de los indígenas del valle de Ica “Sullka – Changalla” y su mujer “Illa Yocoche”.

Huáscar, al contemplar la belleza extraordinaria de “Kumpi Yaya”, quedóse admirado, y por voz unánime se la denominó “Kory Koyllur (Kori-oro; Koyllur- estrella).

Huáscar vtuvo en “Kory Koyllur” una hija, y creció más su encanto hacia ella, al extremo que desatendió a las demás mujeres o concubinas. Estas celosas, juraron dar muerte a su émula y un día, Huáscar, al entrar a su aposento, encontró muerta a “Kory Koyllur”, el Inca, transido de dolor, mandó embalsamar el cuerpo de esta infeliz mujer y fue devuelto a sus lastimados suegros para ser enterrados en la tierra de su nacimiento.

Los “Sullka Changalla” fueron colmados de presentes por Huáscar.”

LOS CACIQUES DE IKA Y SU VALIOSO APORTE A LAS PARROQUIAS DE IKA

“En seguida sabemos, por una carta poder verificada en Ica ante el Notario Público García de Córdova, el 13 de abril de 1583, que el presbítero don Miguel Cabello Valboa, como párroco de San Juan, otorga a favor de los señores Agustín Guevara y Enrique de Figueroa, residentes en Ica, con el fin de que éstos se presentaran ante S. Majestad y Oídores de la Real Audiencia de los Reyes de Lima, para que los indígenas de San Juan dén al cura Valboa, comida, casa y otras comodidades propias de su ministerio pastoral.”

Fuente:
“Caciques y Templos de Ica”
Padre Alberto Rossel Castro
Lima, 1954
Biblioteca Municipal “José de San Martín” Ica
Registro: 20670

AQUÍ NACIÓ LA PATRIA

Conferencia cívica pronunciada el 21 de octubre de 1933 desde la Casa Municipal levantada sobre el mismo sitio histórico en que el pueblo de Ica proclamó por primera vez en el país la Independencia Política de la Nación, por el Prof. Alberto Casavilca, Comisionado Escolar de la Provincia.
Concejo Provincial de Ica: Alcalde, Dr. José Picasso Peratta
Comisionado para la conmemoración Sr. Manuel A. Borrini
LIBRERÍA E IMPRENTA NIERI
1933

Aquí nació la Patria

NIÑOS DE ICA:

Aquí nació la Patria, del ensueño genial de San Martín, cuando eclipsando la gloria de Aníbal y Napoleón, trasmontó las más altas cumbres del Orbe, para venir a restablecer el Imperio del Sol …

Aquí nació la Patria, con el esfuerzo titánico del Gran Capitán de los Andes, al realizar su plan estratégico de traernos por el más grande Océano, la libertad del Continente Sur …

Aquí nació la Patria, cuando los gigantes mortales del Ejército Libertador conquistaron el dominio del mar, con los débiles barcos del sin par Lord Cochrane, amedrentando la más poderosa escuadra del Virrey Español, para caer lo más cerca posible de la capital de Sudamérica…

Aquí nació la Patria, cuando el Genio Libertador posó su planta gloriosa sobre las mansas playas de Pisco, para que amaneciese un 8 de setiembre, el primer día de la libertad del Perú…

Aquí nació la Patria, cuando el genio militar de San Martín, encomendó a su segunda persona el valeroso General Álvarez de Arenales, la audaz expedición a la sierra, rompiendo de paso, el yugo de todos los pueblos uncidos al absolutismo del gobierno colonial…

Aquí nació la Patria, cuando la sonrisa de la victoria acarició el alma sedienta de gloria de las huestes libertadoras del Comandante Manuel Rojas, allí sobre la tierra legendaria de Nasca que ofreció la primera palma de triunfo a la causa de la libertad peruana…

Aquí nació la Patria, en el cerebro iqueño del protomédico indígena don Gabino Chacaltana, cuando desde 1808, se reunió con los peruanos más eminentes de la época, para tratar de insurreccionar al país, hasta que denunciada la conspiración al Virrey Abascal, murió el Protomártir de la Libertad, tan solo del dolor de ser descubierto, sin ver que la chispa revolucionaria brotada de su alma rebelde, no hubiera incendiado aún el Continente…

Aquí nació la Patria en el alma iqueña, cuando desde 1813, el Alcalde del Cabildo indígena de Hanan, don Ignacio Chacaltana se rodeó de los iqueños de mayores luces y patriotismo de su tiempo, como lo fueron el Dr. José María Maúrtua, el presbítero don Faustino Guerrero, con sus hermanos don Zenón y don Fulgencio, don Pedro Polo, don Mariano Salazar y don Jacinto y don Juan Casavilca, para hacer la oposición a los partidarios del Rey y laborar por la emancipación americana…

Aquí nació la Patria, cuando la ciudad de Ica, representada por el Ayuntamiento que presidió el joven alcalde don Juan José Salas, a la hora providencial de la emancipación, salió hasta las afueras de la ciudad a recibir en brazos al ansiado Ejército Libertador del General Arenales para pronunciarse por la causa de la libertad americana…

Aquí nació la Patria, cuando el mismo egregio alcalde Salas, reunió en este local del Cabildo que fue de españoles, pero cuyos regidores eran patriotas iqueños, para hacerles firmar el acta inmortal, por la que juraron solemnemente independizarse del gobierno español y de cualquier nación extranjera…

Aquí nació la Patria, cuando en una mañana primaveral, como hoy 21 de octubre, amaneció para nosotros el Sol de la Libertad, porque ese día se congregó el pueblo iqueño en este mismo lugar histórico, presidido por el Libertador Arenales, para proclamar públicamente ante la faz del poderío virreinal, que comenzaba el reinado de la Patria libre, al mismo tiempo que el magno Libertador ordenaba desde Pisco que se izara por primera vez este bendito bicolor, como símbolo que anunciara al mundo que en este instante nacía el Perú independiente…

Aquí nació la Patria, cuando nuestros Cabildos indígenas salvados milagrosamente del despotismo colonial, reivindicaron para sus pueblos sojuzgados desde el asesinato de Atahualpa, su derecho inalienable a la libertad, y representada la Municipalidad de Hanan por su alcalde don Pascual Chacaltana, la de Luren por el alcalde don Bartolomé Lengua, y la de San Juan por don Modesto González, juraron solemnemente ante Dios y ante la Patria, con las frases gloriosas del mismo San Martín: “ Sostener y defender con su opinión, persona y propiedades, la Independencia del Perú, del gobierno español y de cualquiera otra dominación extranjera”…

Aquí nació la Patria, cuando la ciudad de Ica, representada por el Ayuntamiento que presidió el joven alcalde don Juan José Salas, a la hora providencial de la emancipación, salió hasta las afueras de la ciudad a recibir en brazos al ansiado Ejército Libertador del General Arenales para pronunciarse por la causa de la libertad americana…

Aquí nació la Patria, cuando el mismo egregio alcalde Salas, reunió en este local del Cabildo que fue de españoles, pero cuyos regidores eran patriotas iqueños, para hacerles firmar el acta inmortal, por la que juraron solemnemente independizarse del gobierno español y de cualquier nación extranjera…

Aquí nació la Patria, cuando en una mañana primaveral, como hoy 21 de octubre, amaneció para nosotros el Sol de la Libertad, porque ese día se congregó el pueblo iqueño en este mismo lugar histórico, presidido por el Libertador Arenales, para proclamar públicamente ante la faz del poderío virreinal, que comenzaba el reinado de la Patria libre, al mismo tiempo que el magno Libertador ordenaba desde Pisco que se izara por primera vez este bendito bicolor, como símbolo que anunciara al mundo que en este instante nacía el Perú independiente…

Aquí nació la Patria, cuando nuestros Cabildos indígenas salvados milagrosamente del despotismo colonial, reivindicaron para sus pueblos sojuzgados desde el asesinato de Atahualpa, su derecho inalienable a la libertad, y representada la Municipalidad de Hanan por su alcalde don Pascual Chacaltana, la de Luren por el alcalde don Bartolomé Lengua, y la de San Juan por don Modesto González, juraron solemnemente ante Dios y ante la Patria, con las frases gloriosas del mismo San Martín: “ Sostener y defender con su opinión, persona y propiedades, la Independencia del Perú, del gobierno español y de cualquiera otra dominación extranjera”…

Ningún ayuntamiento más propicio para servir de germen a la nacionalidad que este Cabildo de Ica, heredero de la altivez de los municipios españoles, que desde el Virrey Toledo y durante tres siglos había luchado contra el absolutismo de los Virreyes por conservar su derecho a elegir alcaldes, por eso en su seno se plasmó la democracia adoptando el gobierno propio, por un acuerdo libre de los regidores, como representantes de la opinión ciudadana…

Ninguna ciudad más digna de obtener la primacía de la libertad, que éste de San Jerónimo de Ica, que ostenta el escudo de nobleza moral de su fundador don Jerónimo de Cabrera, el más noble y heroico de los caballeros fundadores de ciudades, y el de don Nicolás de Rivera, el más noble y generoso de los encomenderos españoles; quien tuvo la integridad moral de restituir a los indios iqueños su parte en el tesoro de Atahualpa, hasta de restituirles los tributos y su libertad personal; por eso la población de Ica, fue terreno fecundo y abonado para la conquista de las libertades públicas…

Ningún pueblo tan merecedor de ser el primero en independizarse, que este partido o provincia de Ica, que a través de 300 años, supo conservar como ninguno en el país, sus Cabildos indígenas, que salvaron vida civil independiente para sus razas nativas; por eso este pueblo es digno de ser cuna de la Independencia Peruana.

Ningún territorio más bello que éste del Departamento actual de Ica, para fundar una nueva nación, tanto que los hombres de ciencia creen que sea resto de otro continente desaparecido en la profundidad de los mares y en la oscuridad de los tiempos; por eso el espíritu esteta de San Martín quiso que los peruanos independientes ostentaran como bandera, el hermoso plumaje de las aves libérrimas que cual pendones bicolores lo guiaron por el desierto, y como escudo, este pacífico mar que parece besar las más altas montañas, y este cielo de Ica perpetuamente azul, donde jamás deja de brillar el fulgurante Sol de los Incas.

La gloria de esa hora inmortal, corresponde a todo el Departamento, porque el primer núcleo matriz de la nacionalidad, fue constituido por el territorio de Pisco, bajo la egida libertadora del mismo San Martín, el de Chincha ocupado por las tropas del General Rudecindo Alvarado, y el de esta provincia que al ser abandonada por la división expedicionaria del General Arenales, quedó regida por el benemérito General Salas, como Gobernador político de la pequeña patria, y sostenida por la fuerza militar del primer pabellón patriota formado por iqueños, a órdenes del comandante Francisco Bermúdez.

La patria fue creciendo por el entusiasmo libertario de todos los pueblos que abrazaron la santa causa de la Independencia, incorporándose sucesivamente Huamanga y Tarma en noviembre, Lambayeque el 27 de diciembre, Trujillo el 29, Piura el 4 de enero de 1821, cercando al Virrey en un círculo de enemigos patriotas, hasta que el magnánimo Libertador San Martín, realizó su sueño generoso de entrar a la capital del Virreynato y derrocar el poder de los realistas, sin derramamiento de sangre en batalla alguna, para entonces proclamar la independencia de todo el país, el glorioso 28 de julio, y asumir el poder de la nación, no con el pomposo título de Dictador o de Presidente, sino con el modestísimo Protector de la Libertad.

Entonces la Patria surgió, cuando el gobierno protectoral ordenó abrir en cada convento, una escuela de primeras letras para que todos los niños aprendieran a deletrear las sublimes palabras: Dios… Patria… Libertad. La Patria surgió cuando cargando su dirección al pedagogo Diego Thomson, para que efectuase una reforma general de los métodos de enseñanza y formase los maestros fundadores de la nueva nacionalidad.

La Patria surgió cuando el preclaro Protector mandó a Ica, con la expedición del General Domingo Tristán, la primera imprenta que editase un Boletín, para mantener al corriente de los progresos de la causa libertadora y alimentar el fuego sagrado de las almas patriotas.

La Patria surgió, cuando el otro gran Libertador, Simón Bolívar, en esta Municipalidad de Ica, puso su firma gloriosa en una petición de igualdad social para la raza indígena presentada por los alcaldes de sus cabildos diciendo : “sois iguales a todos los americanos libres”, y desligando por sus propias manos heroicas, a los indiecitos Espino, de las cadenas de la ignorancia, fundó para todos los niños este Colegio de Ciencias, mal llamado después de San Luis, legándolo como una herencia de gloria, para que aprendiéramos a conservar por siempre nuestra libertad, con tantos sacrificios alcanzada.

La Patria surgió cuando el poeta iqueño José de la Torre Ugarte, encarnando el fervor libertario de la época, cristalizó en el coro del grandioso Himno Nacional, la sublime promesa de que antes dejara de brillar el Sol, que faltar al solemne juramento hecho al Eterno ser libres por una eternidad…

La Patria surgió cuando la florida juventud iqueña, fugándose del engreimiento de sus hogares, se presentó en Pisco, al cuartel general de San Martín a ofrecer su esfuerzo y su vida por la vida del Perú naciente, y fue tanto su valor y tal su pujanza moral, que todos llegaron a ser militares gloriosos; los Generales Juan Pablo Fernandini, mártir de la unida peruana; el General Baltazar Caravedo, Fermín del Castillo, prócer de la gloriosa Nasca; los Coroneles Francisco de Paula Cabrera, organizador del primer regimiento de caballería patriota; Antonio Elejalde, primera lanza en el combate de Junín; en fin toda una pléyade de próceres, que al lado de los Huasasquiches, Chacaltanas, Mayautes y otros tantos indígenas, llegaron a ser jefes de alta reputación en los primeros ejércitos nacionales, para fundar la Patria sobre los campos de batalla.

La Patria surgió cuando la notable intelectualidad iqueña, inició las actividades nacionales: Carlos Pedemonte, representante de la política bolivarista; Mateo Aguilar, modelo de orador sagrado y de virtudes cristianas; Domingo Elías, primer revolucionario liberal ; Francisco Flores Chinarro, iniciador de la literatura regional y ejemplar orador político; José Sebastián Barranca, creador de la ciencia nacionalista; Serafín Filomeno, dechado de pedagogos que tiene un monumento en el corazón loretano, Cesáreo Chacaltana, fundador del periodismo nacionalista y de los gobiernos civiles; José Toribio Polo, el más erudito de los historiadores nacionales; Manuel Pablo Olaechea, líder de la restauración pierolista del país; Pedro Carlos Olaechea, adalid del derecho internacional del Perú, y tantos otros iqueños esclarecidos, hicieron la Patria, con las luces de su ciencia en la forja moral de sus virtudes ciudadanas.

En fin, la Patria surgió cuando nuestros abuelos siguiendo la huella del inmortal Washington, fueron los primeros en la guerra, los primeros en la paz y los primeros en el amor de sus conciudadanos.

La Patria triunfó, cuando nuestros antepasados guiados por la austeridad moral de San Martín, el Santo de la Espada que dice Ricardo Rojas, ofrendaron en sus altares sus bienes materiales, la energía de su juventud, el amor de sus corazones y hasta su propia vida, para realizar el ideal de la Democracia y de los derechos humanos en esta República libre.

La Patria triunfó, cuando el Libertador de Colombia, reavivando el heroísmo de nuestros próceres arrojó por siempre del suelo de América, en las épicas jornadas de Junín y Ayacucho, a los gobiernos representantes de la conquista española, consiguiendo realizar su ideal de un gobierno autónomo en una nación independiente.

La Patria triunfó cuando el genio político vidente de Bolívar convocó el Congreso de Panamá, para que federándose los nuevos estados americanos, no volviera aparecer en su suelo, el fantasma de la conquista y pudiera realizarse la justicia y la fraternidad entre las naciones de este Continente.

La Patria triunfó, cuando esa trinidad de semi – dioses formada por los inmortales Washington, San Martín y Bolívar, quebrantaron con su espada fulminante, las cadenas del Nuevo Mundo para formar la gran Patria Americana, madre de la Libertad de los pueblos, promesa de Ventura para la Humanidad, arcano de los destinos del Orbe.

Aquí nació la Patria, cuando la ciudad de Ica, representada por el Ayuntamiento que presidió el joven alcalde don Juan José Salas, a la hora providencial de la emancipación, salió hasta las afueras de la ciudad a recibir en brazos al ansiado Ejército Libertador del General Arenales para pronunciarse por la causa de la libertad americana…

Aquí nació la Patria, cuando el mismo egregio alcalde Salas, reunió en este local del Cabildo que fue de españoles, pero cuyos regidores eran patriotas iqueños, para hacerles firmar el acta inmortal, por la que juraron solemnemente independizarse del gobierno español y de cualquier nación extranjera…

Aquí nació la Patria, cuando en una mañana primaveral, como hoy 21 de octubre, amaneció para nosotros el Sol de la Libertad, porque ese día se congregó el pueblo iqueño en este mismo lugar histórico, presidido por el Libertador Arenales, para proclamar públicamente ante la faz del poderío virreinal, que comenzaba el reinado de la Patria libre, al mismo tiempo que el magno Libertador ordenaba desde Pisco que se izara por primera vez este bendito bicolor, como símbolo que anunciara al mundo que en este instante nacía el Perú independiente.

Aquí nació la Patria, cuando nuestros Cabildos indígenas salvados milagrosamente del despotismo colonial, reivindicaron para sus pueblos sojuzgados desde el asesinato de Atahualpa, su derecho inalienable a la libertad, y representada la Municipalidad de Hanan por su alcalde don Pascual Chacaltana, la de Luren por el alcalde don Bartolomé Lengua, y la de San Juan por don Modesto González, juraron solemnemente ante Dios y ante la Patria, con las frases gloriosas del mismo San Martín: “ Sostener y defender con su opinión, persona y propiedades, la Independencia del Perú, del gobierno español y de cualquiera otra dominación extranjera”…

Ningún ayuntamiento más propicio para servir de germen a la nacionalidad que este Cabildo de Ica, heredero de la altivez de los municipios españoles, que desde el Virrey Toledo y durante tres siglos había luchado contra el absolutismo de los Virreyes por conservar su derecho a elegir alcaldes, por eso en su seno se plasmó la democracia adoptando el gobierno propio, por un acuerdo libre de los regidores, como representantes de la opinión ciudadana…

Ninguna ciudad más digna de obtener la primacía de la libertad, que éste de San Jerónimo de Ica, que ostenta el escudo de nobleza moral de su fundador don Jerónimo de Cabrera, el más noble y heroico de los caballeros fundadores de ciudades, y el de don Nicolás de Rivera, el más noble y generoso de los encomenderos españoles; quien tuvo la integridad moral de restituir a los indios iqueños su parte en el tesoro de Atahualpa, hasta de restituirles los tributos y su libertad personal; por eso la población de Ica, fue terreno fecundo y abonado para la conquista de las libertades públicas…

Ningún pueblo tan merecedor de ser el primero en independizarse, que este partido o provincia de Ica, que a través de 300 años, supo conservar como ninguno en el país, sus Cabildos indígenas, que salvaron vida civil independiente para sus razas nativas; por eso este pueblo es digno de ser cuna de la Independencia Peruana.

Ningún territorio más bello que éste del Departamento actual de Ica, para fundar una nueva nación, tanto que los hombres de ciencia creen que sea resto de otro continente desaparecido en la profundidad de los mares y en la oscuridad de los tiempos; por eso el espíritu esteta de San Martín quiso que los peruanos independientes ostentaran como bandera, el hermoso plumaje de las aves libérrimas que cual pendones bicolores lo guiaron por el desierto, y como escudo, este pacífico mar que parece besar las más altas montañas, y este cielo de Ica perpetuamente azul, donde jamás deja de brillar el fulgurante Sol de los Incas.

La gloria de esa hora inmortal, corresponde a todo el Departamento, porque el primer núcleo matriz de la nacionalidad, fue constituido por el territorio de Pisco, bajo la egida libertadora del mismo San Martín, el de Chincha ocupado por las tropas del General Rudecindo Alvarado, y el de esta provincia que al ser abandonada por la división expedicionaria del General Arenales, quedó regida por el benemérito General Salas, como Gobernador político de la pequeña patria, y sostenida por la fuerza militar del primer pabellón patriota formado por iqueños, a órdenes del comandante Francisco Bermúdez.

La patria fue creciendo por el entusiasmo libertario de todos los pueblos que abrazaron la santa causa de la Independencia, incorporándose sucesivamente Huamanga y Tarma en noviembre, Lambayeque el 27 de diciembre, Trujillo el 29, Piura el 4 de enero de 1821, cercando al Virrey en un círculo de enemigos patriotas, hasta que el magnánimo Libertador San Martín, realizó su sueño generoso de entrar a la capital del Virreynato y derrocar el poder de los realistas, sin derramamiento de sangre en batalla alguna, para entonces proclamar la independencia de todo el país, el glorioso 28 de julio, y asumir el poder de la nación, no con el pomposo título de Dictador o de Presidente, sino con el modestísimo Protector de la Libertad.

Entonces la Patria surgió, cuando el gobierno protectoral ordenó abrir en cada convento, una escuela de primeras letras para que todos los niños aprendieran a deletrear las sublimes palabras: Dios… Patria… Libertad. La Patria surgió cuando cargando su dirección al pedagogo Diego Thomson, para que efectuase una reforma general de los métodos de enseñanza y formase los maestros fundadores de la nueva nacionalidad.

La Patria surgió cuando el preclaro Protector mandó a Ica, con la expedición del General Domingo Tristán, la primera imprenta que editase un Boletín, para mantener al corriente de los progresos de la causa libertadora y alimentar el fuego sagrado de las almas patriotas.

La Patria surgió, cuando el otro gran Libertador, Simón Bolívar, en esta Municipalidad de Ica, puso su firma gloriosa en una petición de igualdad social para la raza indígena presentada por los alcaldes de sus cabildos diciendo : “sois iguales a todos los americanos libres”, y desligando por sus propias manos heroicas, a los indiecitos Espino, de las cadenas de la ignorancia, fundó para todos los niños este Colegio de Ciencias, mal llamado después de San Luis, legándolo como una herencia de gloria, para que aprendiéramos a conservar por siempre nuestra libertad, con tantos sacrificios alcanzada.

La Patria surgió cuando el poeta iqueño José de la Torre Ugarte, encarnando el fervor libertario de la época, cristalizó en el coro del grandioso Himno Nacional, la sublime promesa de que antes dejara de brillar el Sol, que faltar al solemne juramento hecho al Eterno ser libres por una eternidad…

La Patria surgió cuando la florida juventud iqueña, fugándose del engreimiento de sus hogares, se presentó en Pisco, al cuartel general de San Martín a ofrecer su esfuerzo y su vida por la vida del Perú naciente, y fue tanto su valor y tal su pujanza moral, que todos llegaron a ser militares gloriosos; los Generales Juan Pablo Fernandini, mártir de la unida peruana; el General Baltazar Caravedo, Fermín del Castillo, prócer de la gloriosa Nasca; los Coroneles Francisco de Paula Cabrera, organizador del primer regimiento de caballería patriota; Antonio Elejalde, primera lanza en el combate de Junín; en fin toda una pléyade de próceres, que al lado de los Huasasquiches, Chacaltanas, Mayautes y otros tantos indígenas, llegaron a ser jefes de alta reputación en los primeros ejércitos nacionales, para fundar la Patria sobre los campos de batalla.

La Patria surgió cuando la notable intelectualidad iqueña, inició las actividades nacionales: Carlos Pedemonte, representante de la política bolivarista; Mateo Aguilar, modelo de orador sagrado y de virtudes cristianas; Domingo Elías, primer revolucionario liberal ; Francisco Flores Chinarro, iniciador de la literatura regional y ejemplar orador político; José Sebastián Barranca, creador de la ciencia nacionalista; Serafín Filomeno, dechado de pedagogos que tiene un monumento en el corazón loretano, Cesáreo Chacaltana, fundador del periodismo nacionalista y de los gobiernos civiles; José Toribio Polo, el más erudito de los historiadores nacionales; Manuel Pablo Olaechea, líder de la restauración pierolista del país; Pedro Carlos Olaechea, adalid del derecho internacional del Perú, y tantos otros iqueños esclarecidos, hicieron la Patria, con las luces de su ciencia en la forja moral de sus virtudes ciudadanas.

En fin, la Patria surgió cuando nuestros abuelos siguiendo la huella del inmortal Washington, fueron los primeros en la guerra, los primeros en la paz y los primeros en el amor de sus conciudadanos.

La Patria triunfó, cuando nuestros antepasados guiados por la austeridad moral de San Martín, el Santo de la Espada que dice Ricardo Rojas, ofrendaron en sus altares sus bienes materiales, la energía de su juventud, el amor de sus corazones y hasta su propia vida, para realizar el ideal de la Democracia y de los derechos humanos en esta República libre.

La Patria triunfó, cuando el Libertador de Colombia, reavivando el heroísmo de nuestros próceres arrojó por siempre del suelo de América, en las épicas jornadas de Junín y Ayacucho, a los gobiernos representantes de la conquista española, consiguiendo realizar su ideal de un gobierno autónomo en una nación independiente.

La Patria triunfó cuando el genio político vidente de Bolívar convocó el Congreso de Panamá, para que federándose los nuevos estados americanos, no volviera aparecer en su suelo, el fantasma de la conquista y pudiera realizarse la justicia y la fraternidad entre las naciones de este Continente.

La Patria triunfó, cuando esa trinidad de semi – dioses formada por los inmortales Washington, San Martín y Bolívar, quebrantaron con su espada fulminante, las cadenas del Nuevo Mundo para formar la gran Patria Americana, madre de la Libertad de los pueblos, promesa de Ventura para la Humanidad, arcano de los destinos del Orbe.”

Cerramos el presente artículo, subrayando uno de los párrafos más importantes de la conferencia “Aquí nació la Patria” del Dr. Alberto Casavilca Curaca, que creemos, resume la importancia del legado de nuestros ancestros, los legendarios nativos, “los yungas”, que poblaron y dominaron el valle de Ica:

“Aquí nació la Patria, cuando nuestros Cabildos indígenas salvados milagrosamente del despotismo colonial, reivindicaron para sus pueblos sojuzgados desde el asesinato de Atahualpa, su derecho inalienable a la libertad, y representada la Municipalidad de Hanan por su alcalde don Pascual Chacaltana, la de Luren por el alcalde don Bartolomé Lengua, y la de San Juan por don Modesto González, juraron solemnemente ante Dios y ante la Patria, con las frases gloriosas del mismo San Martín: “ Sostener y defender con su opinión, persona y propiedades, la Independencia del Perú, del gobierno español y de cualquiera otra dominación extranjera”…

Ica, Perú 24 de noviembre del 2020

Investigación:
Mag. Juan Carlos Romaní Chacón

Biblioteca Municipal “José de San Martín

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