[ARTÍCULO] La fe del Libertador San Martín y la reaparición de la Fragata “Santa Rosa” – por Juan Carlos Romaní

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15 de setiembre de 1820

El general argentino José de San Martín, a sus 42 años de edad, había consumido su mente, su cuerpo y su espíritu, en 25 años de guerras en Europa y en América. Llegó a la bahía de Paracas, Pisco, región Ica, el 8 de setiembre de 1820, al mando de 25 navíos de guerra y cerca de 7 mil hombres, entre marinos y soldados de infantería, caballería y artillería… pero algunas naves, llenas de soldados, medicinas y armamento, se habían extraviado durante la travesía por el mar, producto de incesantes tormentas. La angustia y la incertidumbre invadían su débil organismo, al no conocer el destino de sus soldados. Y además, San Martín seguía luchando contra otras enfermedades que arrastraba desde Europa.

Después de una semana en tierras peruanas, organizando su cuartel general en Pisco, dictando órdenes, preparando tácticas y estrategias de guerra, y organizando a las primeras unidades del ejército del Perú independiente; el general en Jefe de la Expedición Libertadora, recibió la noticia que tanto tiempo esperaba, la reaparición de sus navíos y de sus soldados, extraviados en el mar.

Don José de San Martín y Matorras, era un hombre de fe, y nunca dejó de elevar sus oraciones al Dios Todopoderoso y a todos los santos que él conocía. Incluso al momento de organizar la Escuadra Libertadora, unas de sus naves de guerra fue bautizada con el nombre de Santa Rosa, en honor a Santa Rosa de Lima, famosa por sus milagros realizados, invocando su protección para lograr el éxito de la epopeya de la libertad del Perú y América.

Y en el Perú, el general San Martín, empezó a escuchar el nombre del milagroso Señor de Luren de Ica, por boca de los miles de peruanos de todas las razas y de todas las clases sociales que llegaban al cuartel general de Pisco, desde los pueblos hermanos de Acarí, Nasca, Palpa, Ica, del mismo Pisco y de Chincha alta y Chincha baja, para enrolarse al Ejército Libertador del Perú.

En esa agitada época de la emancipación, setiembre de 1820, se cumplían 257 años de historia, de fe y devoción al Cristo Moreno de Ica. Y quiso Dios, que en ese mismo año y en el mes de octubre, mes tradicional de las fiestas patronales del Señor de Luren, se produjeran las primeras victorias del ejército patriota, en todo el territorio de la actual Región Ica; y el 21 de octubre de 1820, también por una feliz coincidencia, se organizaba el día central de dicha festividad religiosa, y también, se realizaba la proclamación y jura de la Independencia de Ica, en cabildo abierto, en su plaza de armas, que había sido convertida en base militar por otro grande de América, el coronel mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales.

Era la mano del Señor y la fe del Libertador don José de San Martín, que había logrado iniciar con buen pie, la campaña militar que luego de cuatro años, alcanzaría con éxito, y con sangre peruana derramada en los campos de batalla; la Libertad y la Independencia del Perú y Sudamérica.

Repasemos ahora, con fervor patriótico y retomando con fuerza, nuestra identidad, nuestra historia, nuestros valores; para vencer al otro enemigo del Bicentenario, la pandemia del Covid 19…

“El día 15 por la mañana dio parte el teniente coronel Rojas, jefe del castillo del puerto, que entraba a la ensenada de Paracas, la fragata “Santa Rosa” alias Libertad, transporte que conducía la tercera parte del batallón número 8 y la artillería de los Andes, y se había separado del convoy el día 1o. de la altura del Huasco.

Cerca de mediodía se recibió aviso de Caucato, de la llegada de un parlamentario del Virrey de Lima con pliegos para el general San Martín, que el general Arenales decía que lo dejaba pasar, que todo parlamentario es encargado de una comisión ostensible (los pliegos que conduce) y otra reservada (la de adquirir cuantos datos pueda del enemigo); aunque se sospechó que este sería el principal interés del parlamentario, fuese por encargo positivo o supuesto, pareció insignificante o de muy pequeña importancia su entrada a nuestro campo, con tal que se cruzasen sus ardiles o vivezas, y se evitase toda ocasión en que pudiese sorprender el ánimo incauto o desprevenido de algún incauto.- Al poco rato ya llegó al cuartel general , escoltado por una partida de nuestra vanguardia con los ojos vendados y demás formalidades de ordenanza: fue presentado al general San Martín que recibió los pliegos y dispuso se alojase en una habitación de la propia casa, destinando al edecán Caparroz para su cuidado y atención, quien no se separó un solo momento de su lado.

El parlamentario era el alférez de “Húsares de la Guardia” don Cleto Escudero, mozo muy despierto y de carácter festivo, y venía vestido con el lujoso uniforme y dormán de su cuerpo: más como en la parte reservada de su comisión suponíamos que entrase el número de retretas que por la noche oyese romper en casa del general en Jefe, se dispuso un simulacro de bandas que lo desorientase, y en este concepto el jefe del E.M. dispuso que se arreglasen unas con música y cajas, otras con cajas y pífanos, otras con cajas y cornetas y otras de cornetas solas, en mayor número que el de cuerpos que realmente contaba el ejército: así fue que, la llegada de la retreta, empezó el estrepitoso toque de unas bandas tras otras, y advertimos que el parlamentario se fijaba y parecía llevar cuenta de ellas: más en cuanto pasaron de veinte, Escudero empezó a desconfiar de la verdad, lo cual dio lugar a un ligero episodio que voy a permitirme referir tal cual ocurrió – Escudero era natural de Andalucía según dijo, y hablaba con ese acento marcado peculiar a los de esa provincia de España: y dirigiéndose al edecán Caparroz, le dijo- Dígame usted: Cuántas músicas tienen ustedes? Y el capitán Caparroz sin detenerse le respondió – “veinte: y ustedes?” Escudero contestó al golpe- ”cincuenta y con la de la catedral cincuenta y una”- Este pequeño diálogo excitó la hilaridad de los presentes.” (1)

Fuentes:

(1) “APUNTES HISTÓRICOS SOBRE LA EXPEDICIÓN LIBERTADORA DEL PERÚ 1820”
Por el Coronel D. Gerónimo Espejo
(Antiguo Ayudante del Estado Mayor del Ejército de los Andes)
Buenos Aires, Imprenta y Librería De Mayo, 1867

Campaña Educativa ”Región Ica, Cuna de la Independencia”
Municipalidad Provincial de Ica
Gerencia de Desarrollo Social
Biblioteca Municipal “José de San Martín”

Ica, Perú
15 de septiembre del 2020

Investigación:
Mag. Juan Carlos Romaní Chacón

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