Que la actividad turística haya sido incluida en la tercera etapa de la reactivación económica no significa que ha sonado la campana del recreo por Manolo Del Castillo [ARTÍCULO]

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Quizás pronto los peruanos volvamos a viajar de nuevo; a pasear por el río Amazonas, a correr por las dunas de Ica, a acampar frente a la cordillera…
Las autoridades ya están señalando cómo es que tendremos que realizar nuestros viajes de aventura.
Pero debemos tener claro que en esta historia hay al menos tres grupos de protagonistas importantes.

Estamos todos nosotros, los que queremos salir a caminar, conocer y volver a encontrarnos con la naturaleza y las maravillas que hay en el país.

Por otro lado está la gente que trabaja en turismo. Las agencias, los hoteles, los transportistas y especialmente los guías, los arrieros, los artesanos, la gente del campo que te recibe, los que te venden un plato de sopa o quiénes nos dan algún servicio durante el viaje.
Ojo, para la mayoría de ellos el turismo es su único medio de vida y hace más de cinco meses que están sin trabajo.

Y finalmente, además de los viajeros y de los operadores turísticos, está la gente que vive en los lugares que visitamos o muy cerca a nuestros destinos. Mayormente personas humildes, de pueblos pequeños, de lugares donde sus servicios de salud en caso de una emergencia son casi inexistentes.

Miles de personas en el Perú viven del turismo y también son miles los que ansiamos viajar, y por eso oír que las autoridades han dado luz verde a las actividades turísticas al aire libre con protocolos bastante estrictos es bueno…
De otro lado, como la pandemia aún no ha sido controlada tenemos que pensar también si la gente al interior del país quiere y está dispuesta a abrir sus puertas o si están listos y preparados para que los visitemos.
Que la actividad turística haya sido incluida en la tercera etapa de la reactivación económica no significa que ha sonado la campana del recreo.
Es cierto que a pesar del Covid la vida tiene que continuar; unas cosas antes y otra después, pero hay que ser responsables. No vamos a esperar como ocurre en los grandes paraderos de la ciudad que sea la policía o los soldados quienes nos digan cómo hacer las colas o cómo sentarnos en los buses. De nosotros depende mucho que este triste episodio de nuestra vida empiece a irse.
Si pensamos salir de viaje hay que hacerlo con la seguridad de que no vamos a exponer a otras personas. Personas que podrían estar más indefensas que nosotros.
Si alguna enseñanza nos está dejando esta inesperada situación es que tenemos que ser solidarios y responsables. Todos jugamos en este gran equipo que se llama Perú.
Que nuestro próximo viaje nos lleve a un país mejor.

Fuente: Manolo Del Castillo

Periodista de TV. PERÚ / Reportaje al Perú

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